La Vicaría de la Solidaridad desmintió como “absolutamente falsa” una afirmación publicada por El Mercurio que le atribuye haber protegido la salida de Armando Fernández Larios tras el atentado que mató a Orlando Letelier y Ronnie Moffitt. El episodio estalla en pleno año de conmemoración de los 50 años de la Vicaría, cuando su legado vuelve al centro del espacio público.
No es un “error” menor: imputar a la Vicaría la protección de un agente de la DINA equivale a invertir el mapa moral de la dictadura y a contaminar la memoria democrática. En el contexto de los 50 años de su creación, el desmentido abre una pregunta incómoda sobre estándares editoriales, responsabilidad histórica y disputas por el relato.
Emilce Cuda, Ana María Bidegain, Sofía Nicolasa Chipana y Mónica Santamarina revelan que el cambio en el Vaticano no pasa solo por gestos simbólicos, sino por quiénes están ayudando a interpretar la realidad y a orientar decisiones.
La declaración por la cantidad masiva de organizaciones, iglesias y comunidades eclesiales de América Latina, el Caribe, Europa y Estados Unidos, configura uno de los pronunciamientos eclesiales más amplios y transversales sobre la situación venezolana en los últimos años.
Más allá del contenido del texto, el dato central es su alcance: 327 organizaciones eclesiales, ecuménicas y sociales suscriben una declaración que expresa la persistencia de un tejido latinoamericano de fe, derechos humanos y compromiso con la paz.
A cincuenta años de su creación, la Vicaría de la Solidaridad fue homenajeada a través de la Cantata de los Derechos Humanos, una obra que entrelaza fe, poesía y compromiso ético, recuperando la figura del sacerdote chileno Esteban Gumucio como testigo de una Iglesia al servicio de la dignidad humana
La Conferencia Episcopal felicitó al Presidente electo con un texto que, siendo protocolar y propio de la democracia chilena, manifiestan su "disposición a colaborar en todo aquello que favorezca la justicia, la fraternidad y la paz social”.
La carta evita el triunfalismo religioso. No celebra la victoria de un "hijo de la Iglesia", sino que le encomienda una tarea de "lucidez y generosidad".
Chile enfrenta un balotaje marcado por la polarización, el debate sobre migración y dos proyectos de país contrapuestos, mientras la Iglesia entrega criterios éticos para discernir en un clima de incertidumbre.
Próximos a la segunda vuelta, el país vuelve sobre sus pasos como en la cueca: cada giro revela tensiones sociales profundas y la urgencia de un voto consciente que resista el miedo y afirme la dignidad.
Un eventual triunfo de José Antonio Kast abriría para la Iglesia chilena un escenario de cercanía en lo valórico, pero de fuerte tensión pastoral y social, especialmente en materia migratoria. La experiencia internacional muestra que, cuando la Iglesia asume con seriedad su misión, la distancia con gobiernos de ultraderecha crece rápidamente.
La reciente carta del arzobispo de Concepción marcó un límite ético al discurso de expulsiones, anticipando el choque entre el ideario ultraconservador y la doctrina social de la Iglesia. El desafío será mantener la independencia profética sin caer en la complacencia ante el poder.
Cardenal Fernando Chomali inició conmemoración de los 50 años desde la fundación de la Vicaría de la Solidaridad encendiendo de nuevo el velón de los Derechos Humanos que caracterizó la iglesia samaritana en la dictadura chilena.
Hoy, animada y fortalecida la Iglesia con las enseñansas del papa León XIV, la dignidad humana debe seguir siendo un grito profético que sea puesta por encima como criterio moral para la gobernabilidad de nuestras democracias.
La primera vuelta electoral del pasado domingo 16 de noviembre reveló a un país dividido entre la búsqueda de dignidad social y el avance de un discurso de control que se alimenta del miedo. Con un Parlamento inclinado hacia la derecha dura, Chile enfrenta una encrucijada histórica cuyo desenlace excede la elección presidencial.
Mientras el país votaba, el Papa León XIV recordó que el futuro solo será posible si se escucha el grito de los pobres. En un Chile herido por la soledad, la inseguridad y la fractura social, la Iglesia está llamada a reconstruir comunidad y defender la justicia como condición para la paz.
En vísperas de una de las elecciones más decisivas desde el retorno a la democracia, los obispos llaman a discernir el voto desde la dignidad de los pobres y migrantes, advirtiendo que el miedo y la violencia no pueden reemplazar al bien común ni a la esperanza activa.
La Conferencia Episcopal irrumpe con un mensaje profético frente a modelos de país en tensión, el voto debe mirar primero a los descartados, para que la democracia no quede capturada por el miedo ni por nostalgias autoritarias.
A un año de la desaparición de la defensora mapuche, la Fiscalía confirmó la imputación de un empresario ligado a poderosos intereses forestales.
A excepción de la declaración laical de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, publicada el 19 de febrero de 2025, ningún sitio oficial de la Iglesia chilena y sus diócesis— ha hecho referencia pública a Julia Chuñil.
En un país donde la fe y la política se cruzan con frecuencia, el cardenal Fernando Chomali convocó a los candidatos presidenciales a una oración a 10 días de las elecciones.
La campaña electoral estuvo marcada por ofensas, clasismo y discursos vacíos. “Jamás olvidemos nuestra común humanidad. Ese olvido es fuente de violencia, odio, fracturas y polarizaciones. Somos seres humanos, y ello basta para que nos tratemos bien. Siempre”, dijo mons. Fernando Chomali, el arzobispo de Santiago de Chile.
Allí donde las estructuras envejecen, surgen nuevos gestos: comunidades intercongregacionales, redes de cuidado, espacios donde religiosas y laicas caminan juntas. Es el rostro femenino de una Iglesia que se rehace desde abajo, según se desprende de lo dicho por la religiosa.
El discurso sobrio y directo de del Nuncio Apostólico Kurian Mathew Vayalunkal que lleva pocos meses en Chile, resonó con fuerza en un contexto eclesial aún herido por la desconfianza y la fatiga institucional.
Para Chillán el nombramiento es —al menos— recibido con incertidumbre pues, aunque sea pequeña, no es cualquier diócesis.
Para América Latina el mensaje es nítido. León XIV ha hecho saber que la acumulación de poder, incluso bajo la bandera de la reforma, no tendrá espacio en su pontificado. Y que el proceso de reforma parte en la base, de Chiclayo a Roma, y no al revés.
Leyendo detenidamente ambos documentos, tanto el discurso del Papa como la declaración final del encuentro tienen tres claves comunes: La fe cristiana tiene consecuencias sociales; el amor debe hacerse organización y alianza; y la Iglesia y los pueblos deben caminar juntos frente a la exclusión
La última declaración episcopal chilena invita al voto responsable pero no toca la herida del país. Dilexi te, la exhortación de León XIV, recuerda que la fe se mide por el amor a los pobres, no por la neutralidad moral
"Por eso, mientras la Iglesia calla el nombre del pobre, los populismos ocupan ese lugar. Hablan de seguridad, de patria, de libertad"
"He sido misionero toda mi vida y lo único que deseo es servir con humildad a la iglesia, con una enorme confianza en la fuerza del Espíritu"
"Tendré que acudir al espíritu misionero para ser parte de ese único servicio a la iglesia, y sobre todo ver formas de cómo acompañar a los obispos para que tengan una apertura al proyecto del Papa, que en este caso, no tengo la menor duda, que Francisco es guiado por el Espíritu Santo"
"Los abusos sexuales son un fuerte dolor en la iglesia y en el mundo (...). Espero atender con afecto y cercanía a las víctimas"
Cardenal Arzobispo recibió y solidarizó con trabajaores de grandes tiendas que serán obligados a trabajar en Viernes Santo, una situación inédita en la hsitoria del país.
Lo que se cuestiona es un modelo de desarrollo centrado exclusivamente en la lógica del consumo y la productividad, que deja de lado la dimensión espiritual, afectiva y comunitaria del ser humano.
La Iglesia de Concepción vuelve a activar su pastoral vocacional con la esperanza de que nuevos jóvenes disciernan sobre la posibilidad de ser sacerdotes.
Lainiciativa, impulsada por el Arzobispo de Concepción, Mons. Sergio Pérez de Arce, busca ofrecer un espacio comunitario donde los postulantes puedan vivir en comunidad junto a sus formadores: el Obispo Auxiliar, Mons. Bernardo Álvarez, y el sacerdote Mauricio Aguayo.