Jesús como hombre era un “yo y mi circunstancia”, “un ser aquí y ahora”, como cualquier hijo de vecino, con sus limitaciones y determinaciones. Dejó un mandato claro que quien quiera seguirlo ha de cumplir: amar a Dios y al prójimo como a sí mismo. Ello exige tener como prioridad y foco de su preocupación a los débiles, a los pobres. Pero Jesús no dice que debe de hacerlo siendo de izquierdas o de derechas, siendo laico o clérigo, consagrado o seglar, filósofo u obrero. No sabemos, ni es necesario, lo que diría sobre las situaciones que, en comparación con las que él vivió, son completamente nuevas. Un ejemplo: Jesús no dijo nada, ni a favor ni en contra, sobre el sacerdocio de la mujer ni sobre otras muchas cosas. Muchos quieren hacerle decir cosas porque, seguramente, no confían en la inteligencia humana, don de Dios[M1] , para ir dando respuestas a la historia.
En charlas propongas y tranquilas me dijo: Nunca hice parte de la tribu de los solitarios, aunque buena parte de las decisiones importantes haya tenido que tomarlas solo. Aunque casi nunca tuve tiempo para disfrutar del presente nunca me venció la tentación de ir a habitar el futuro. Los juegos de palabras no resuelven nada. La realidad termina por imponerse siempre a las ilusiones y a los sueños que, en ciertos momentos, pueden servir de estrategia para cambiar la realidad. Cuando decimos: de repetirlo lo haría de otra manera, nos engañamos a nosotros mismos poque no contamos con las circunstancias, que, como una corriente inevitable, han influido de manera determinante nuestras decisiones. La realidad es mucho más amplia que la imaginación. Tal vez los momentos más intensos, íntimos, quizás trágicos, seguramente sean fruto de la toma de conciencia de nuestros errores y de los momentos de crisis que nos arrancan de nosotros mismos para ir al encuentro del otro.
"Las cuarentenas se fundan en las lunaciones. Los católicos durante la cuaresma practican la oración, la limosna y la penitencia para con Jesús su Pasión y prepararse para la Resurrección. Muchos se ríen, pero…"
La luz inesperada, sola y profunda, del final del invierno transforma y convierte el temor y temblor de las interminables noches y la oscura caverna de las soñolientas tardes en la extrañeza y en el asombro de la vida nueva
El carnaval ha sufrido una mercantilización absoluta en lo que pretende preservar… Aun así, conserva la nostalgia de la rebelión de las máquinas contra sus creadores y de los ladrones que persiguen los policía