Durante mis años en el CSIC he pasado horas y horas en reuniones por el simple gusto de estar en reuniones. Los que las habían convocada no tenían nada que decir por eso echaban horas enteras hablando y todo ello a pesar de que siempre nos decían “vamos a grano porque hay poco tiempo y tenemos muchos temas que tratar”. Pero esto sólo lo aplicaban a los demás. Ellos hablaban, en todos los sentido, sin tino. Hemos dedicado muchas horas a debatir la superación de los departamentos para implanta los equipos. Con el paso del tiempo, los equipos se perdieron de vista y los departamentos siguen ahí a pesar de las horas perdidas. Me imagino que nunca habría leido lo que dice Séneca: “Nunc quae dementiae est superuacua discere in tanta temporis egestate (¿Qué locura aprender lo superfluo, siendo el tiempo tan escaso?)”.