Alguien pudiera pensar que la Chacón nació con estrella pero en el camino se estrelló. Al principio de su ministerio, muchos pensaron que iba para vicepresidenta y seguramente lo hubiera sido sino fuera las meteduras de pata. Por un tiempo guardó silencio y cuando volvió a hablar, a las pocas horas, tuvo que volver a hablar para decirnos que sus maleantes y delincuentes de pacotilla habían evolucionado y, de la noche a la mañana, se habían convertido en militares, guerreros y en vez de robar, matar y asaltar, combaten a muerte y ponen en jaque a las tropas españolas. Ministra Chacón, o no piensas lo que dices o dices lo que otros piensan. En todo caso, te lo debes pensar.