Primera jornada del Congreso 'El testimonio de Karol Wojtyla' en la UCV Cardenal Dziwisz: "Los fieles españoles siempre ocuparon un lugar importante en el corazón de Juan Pablo II"

El cardenal Stanislaw Dziwisz fue secretario personal de Juan Pablo II
El cardenal Stanislaw Dziwisz fue secretario personal de Juan Pablo II

La intervención de Dziwisz, que no ha podido asistir al encuentro celebrado en Valencia a causa de la pandemia y ha sido leída por el cardenal Antonio Cañizares, ha destacado las claves del pontificado del papa polaco

En la semana en que se votará en España la Ley de Eutanasia y Suicidio Asistido, Dziwisz ha recordado que para Juan Pablo II "el derecho del ser humano a que su vida se respete desde la concepción hasta la muerte natural"

"Incansable defensor de la vida humana, de la familia y convocó los encuentros mundiales"

"Fue también el papa de los jóvenes, a los que valoraba y animaba continuamente. Una de sus mejores iniciativas fueron las jornadas mundiales de la juventud"

El cardenal Stanislaw Dziwisz, secretario personal de san Juan Pablo II durante cuarenta años y cardenal arzobispo de Cracovia entre 2006 y 2016, ha participado en la primera jornada del Congreso ‘El testimonio de Karol Wojtyla’, celebrada en la sede de Santa Úrsula de la Universidad Católica de Valencia (UCV) y organizada junto a la Universidad CEU-Cardenal Herrera. En la semana en que se votará en España la Ley de Eutanasia y Suicidio Asistido, Dziwisz ha recordado que para Juan Pablo II “la convivencia humana y, desde ella, la comunidad política, se fundamentan en el reconocimiento al derecho de todo ser humano a que su vida sea respetada totalmente, desde su concepción hasta su muerte natural”.

“Ante la civilización de la muerte actual, Juan Pablo II defendió siempre incansablemente la vida humana. En este campo no cedió nunca ni lo más mínimo, a la vez que recordaba la dimensión sobrenatural de la existencia humana. Su fin no es la vida terrena sino la vida eterna en el Reino del amor de Dios”, ha remarcado.

La intervención de Dziwisz, que no ha podido asistir al encuentro celebrado en Valencia a causa de la pandemia y ha sido leída por el cardenal Antonio Cañizares, ha repasado también la etapa final de la vida del papa polaco: “En sus últimos años de pontificado no dejó de servir a la Iglesia, con todas sus fuerzas, que iban mermando. Dio testimonio de cómo recibir un sufrimiento con paz, paciencia y dignidad. Ese testimonio ayudó y sigue ayudando hoy a tantos hermanos enfermos, inválidos y ancianos”.

"Ante el comunismo, que prometía el paraíso y trajo la esclavitud, las armas del Papa fueron la verdad sobre Dios y sobre el hombre"

De igual modo, Dziwisz ha subrayado también el “gran servicio” de Wojtyla a la Iglesia en Polonia “en los años difíciles” en que dicho país se encontraba bajo el domino soviético: “Él conoció el sistema comunista, ateo e inhumano, desde dentro; antes había conocido también la ideología totalitaria nazi en los oscuros años de la Segunda Guerra Mundial. Las armas de Wojtyla contra el nazismo y el marxismo fueron la verdad sobre Dios y sobre el hombre”.

“Estas verdades fueron negadas por el comunismo, que prometía el paraíso en la Tierra y llevó la esclavitud a las naciones; era un sistema edificado sobre arena y no sobre roca. En su primera visita a Polonia como papa, cuando su patria estaba todavía gobernada por los comunistas, dijo en su última homilía: “No se le puede decir no a Dios. No se le puede decir no a Cristo”, ha incidido.

Asimismo, Dziwisz ha explicado, en el caso de España, que los fieles españoles siempre ocuparon “un lugar importante” en el corazón de Juan Pablo II: “Amó a vuestro país. Apreciaba su cultura y la riqueza de su espíritu. Baste recordar su entusiasmo con los místicos españoles, siendo el tema de su tesis doctoral la fe en la enseñanza de san Juan de la Cruz”.

Defensa de la dignidad y vocación del ser humano

Dziwisz ha hecho énfasis en que Juan Pablo II defendió “la dignidad de la persona humana y de su vocación” siempre que tuvo ocasión: “Él hablaba de los desafíos de la Iglesia y del mundo en nuestro tiempo. Por ello se le pusieron títulos como los de ‘papa de la vida’, ‘papa de la familia’ o ‘papa de los pobres’; estos títulos son un testimonio de su defensa de los fundamentos del ser humano y de la Iglesia”.

“La defensa de la familia fue uno de sus grandes empeños y por esa razón creó el Instituto Pontificio de la Familia y convocó los encuentros mundiales. Fue también el papa de los jóvenes, a los que valoraba y animaba continuamente. Una de sus mejores iniciativas fueron las jornadas mundiales de la juventud”, ha aducido.

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