El cardenal y el mundo

Hemos visto a un Rouco distendido, incluso jocoso -"no tengo pinta de boxeador", fue su respuesta ante la pregunta de si se consideraba un obispo "duro"-, y que no ha rehuido ninguna cuestión (excepto la Cope, pero hoy no tocaba). En alguna se ha mostrado enigmático, como en la cuestión de Ciudadanía, donde tras declarar que tiene "esperanzas" en alcanzar un acuerdo satisfactorio, basado en "una modificación del programa de la asignatura que aceptaría cualquiera" y, ante el escepticismo del entrevistador ("eso no es lo que dice el Gobierno"), respondió: "No todos dicen lo mismo, a mí me han dicho otra cosa". "Ha sido Zapatero", reveló después un cercano colaborador del cardenal.
Rouco estuvo especialmente amable con el Gobierno (allí estaban, entre otros, Carlos García de Andoin y José María Contreras), una muestra de que, al menos en el tono, algo ha cambiado en el Episcopado español tras la "hoja de ruta" que Benedicto XVI planteó al Comité Ejecutivo el pasado mes de mayo. En el fondo, no tanto, puesto que a renglón seguido el cardenal de Madrid ha defendido la posibilidad de la objeción de conciencia, que en su opinión "no implica no respetar la ley. ¿Es que las leyes no se pueden criticar?".
Siguiendo con el buen tono, el purpurado declaró que "me encuentro mejor en España que en Francia" en cuanto a las relaciones Iglesia-Estado, negando que el Gobierno quiera el choque con la Iglesia. "La relación es de diálogo", zanjó, aun negando estar a favor de la Ley de Libertad Religiosa, la Memoria Histórica o la retirada de crucifijos: "Siempre hay sensibilidades a los que les molesta todo".
Rouco también se quitó de enmedio respecto a posibles manifestaciones de católicos en contra del aborto o de EpC. Olvidando tal vez que él mismo encabezó dos de ellas la legislatura pasada, el presidente del Episcopado se mostró favorable a que los católicos españoles "hagan uso de los instrumentos que el Estado de derecho abre para la discusión intelectual, como cualquier otro ciudadano", pero dejó bien claro que no son los obispos, sino "los seglares" quienes han de abordar esas posiblidades. Sensible diferencia a lo dicho hace tres años...
Finalmente, y en cuanto al aborto, Rouco defendió la postura en favor de la vida, resaltando que "es una barrera que no se puede traspasar", y diferenciando la defensa de los no nacidos con "la defensa de los derechos de la madre y la mujer". Y, de paso, una andanada contra el PP -representado, al menos, por Ana Botella y Esteban González Pons: "No conozco exactamente cuál es la postura del PP". A buen entendedor...
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