El papelón de monseñor Sebastián

Desde esta bitácora nos hemos limitado, en las últimas semanas, a dar cuenta de los principales acontecimientos acaecidos en torno a Lumen Dei. Por lo que respecta a la postura oficial de Roma, poco más hay que decir después de la decisión de la Signatura Apostólica de confirmar a monseñor Fernando Sebastián como Comisario Pontificio de la Unión Lumen Dei. Eso sí, cabe agradecer a la Santa Sede que, esta vez sí, haya actuado con prontitud y dejado claro que el arzobispo emérito de Pamplona actúa bajo mandato de Roma. Pero que nadie piense que esto ha acabado. Lamentablemente, por el espectáculo que al que vamos a continuar asistiendo.

Menudo papelón le espera a monseñor Sebastián. Como no podía ser de otra manera, inmediatamente después de que se hiciera público el dictamen de la Signatura Apostólica, la autodenominada "Unión de Amigos de Lumen Dei", que no reconoce la autoridad del prelado ni la intervención de la organización a la que pertenecen sus miembros, ha enviado un escrito en el que, tras aportar una lista de farragosas razones (lean el comunicado en su web), anuncia que "seguiremos recurriendo" ante la Santa Sede.

La solución se antoja complicada. Bueno, en realidad no. Lo lógico sería que los fieles de Lumen Dei se pusieran a disposición de la Santa Sede, aceptasen y colaborasen con monseñor Sebastián. En caso contrario (como parece), LD está abocada a la desaparición y la confiscación de sus bienes. Sus obras sociales, si son de Dios, continuarán funcionando, porque -en esto como en todo- lo importante no son las siglas, sino si los fines son honorables. Y en toda esta polémica el honor hace tiempo que salió por la puerta. Esperemos que, después de un tiempo, el amor entre, aunque sea por la ventana.

Desde aquí, por el momento, nada más. Que el tema es complicado, y que no deja a la Iglesia en un buen lugar. Al menos la diligente actuación de la Signatura Apostólica no ha dejado a Sebastián abandonado a su suerte. Veremos qué sucede.

baronrampante@hotmail.es
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