.... para que la indignación deje paso al vandalismo, y olvide las propuestas y las ilusionantes ansias por cambiar el mundo
.... para que los políticos, y los obispos, sigan en sus coches oficiales, con sus chóferes y sus ideologías costumbristas (por la costumbre de escuchar siempre lo mismo)
.... para que el dolor propio se enquiste, y se transforme en algo crónico, que molesta, pero poco, y permite seguir sobreviviendo en la jungla de asfalto.
.... para que el dolor ajeno deje de dolernos, y se transforme en algo crónico, que molesta, pero poco, y permite seguir sobreviviendo en la jungla de asfalto (pero no en la realidad de barro, hambre y pisotones a la dignidad humana)
.... para que el Evangelio siga siendo quemado en muchos rincones del mundo, tan lejanos y cercanos... y pisoteado en otros, tan cercanos y lejanos...
.... para que sea tan fácil confundir el amor con el deseo, el perdón con la venganza, la fe con el poder, el hambre de los otros con mis ganas de comer, un macroconcierto de verano con una revelación divina...