El valor de la vida humana

Pero hoy parece que muchos padres tienen miedo a que los hijos le quiten la vida. Muchos se ríen de las madres de familia numerosa, como si fueran unas despistadas o vivieran otro momento histórico. Otros, acuden a clínicas abortivas donde el hijo que estorba es eliminado por causas «psicológicas» o tal vez sin ninguna causa. Y esto nos tiene que hacer meditar.
¿Qué nos está pasando a los europeos, que durante tantos siglos hemos llevado la luz y la vida a otros continentes, para que ahora sean las mismas cifras económicas las que denuncien que algo no está saliendo bien? ¿No será que esta sociedad del bienestar que hemos inventado, se ha ocupado exclusivamente de lo material y ha olvidado que el verdadero bienestar del hombre sólo se consigue cuando se entrega todo?
Pero la Iglesia no callará jamás, seguirá anunciando con ilusión y respeto máximo que cada ser humano es un tesoro maravilloso desde el primer instante de su concepción hasta el final de su vida en la tierra. Que el hombre no es dueño de la vida de nadie, pues esta nos es dada por el Único que puede dar un sentido verdadero a toda vida humana. Los profetas siempre estorbaron, por eso la Iglesia estorba más que nunca a un determinado tipo de personas. Pensemos.
Jesús Higueras (ABC)
baronrampante@hotmail.es