EL DERECHO AL TRABAJO II

Hoy se tiende a considerar la cultura como cultivo de todo lo específicamente humano. Pues bien, si hay algo específico del hombre es su trabajo, porque es la manera de realizarse como persona: la vida del hombre en la Tierra es un quehacer

El problema de la juventud sin trabajo es precisamente que tiene su vida en plena disponibilidad y no sabe qué hacer con ella. De tanto sentirse libres, los hombres se sienten vacíos. De tal manera es así que que Ortega llega a decir que "una vida en disponibilidad es mayor negación de sí misma que la muerte".

Los teólogos que se han hecho eco del problema coinciden con él en decir que el trabajo no sólo asegura la subsistencia material, sino también reconocimiento social y autoestima personal; es decir, el trabajo conforma la personalidad del hombre.

Pero ¿estamos ante una nueva cultura del trabajo? Porque la revolución tecnológica ya está dando un cambio cualitativo en la forma y la distribución del trabajo. Y esto va a desencadenar una dinámica social que va a afectar no sólo al sistema económico, sino a los hábitos humanos también.

De momento el pleno empleo no va a ser tan generalizado como antes, con lo que los trabajadores tendrán más tiempo para el cultivo personal y otras funciones.

Esto es positivo en cuanto libera un poco al trabajador y facilita la distribución del trabajo. Los mismos sindicatos abogan ya por reducir las horas de trabajo y los salarios, en los más cualificados se entiende, con el fin de que puedan acceder al trabajo los parados. La solidaridad entre los mismos trabajadores tiene aquí un papel importante.

Por otra parte, nos encaminamos hacia unas actividades socialmente útiles, a las que no hemos prestado atención porque no eran rentables: en el campo social, de la sanidad preventiva, discapacitados, ancianos etc.

Se impone igualmente una concepción ética del trabajo en la que no quepa el pluriempleo, sobre todo entre los más cualificados que ya ganan bastante, ni una diferencia tan abismal de salarios entre los trabajadores (empleados) de la misma empresa. Esto último, en la nueva situaciónsin en que nos encontramos la aliviarían ostensiblemente. Es uan cuestión, insisto, de solidadridad.
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