Darwinismo social

Con la caída del muro de Berlín se cerraron todas las energías reprimidas de la locomotora de la economía capitalista y, desde entonces los golpes sociales, medioambientales y de todo tipo han sido salvajes.

Muy pronto se alzaron voces de intelectuales y ONGs que alertaron sobre los efectos de una economía abandonada a la especulación, ignorando cualquier normativa nacional e internacional.
Este brutal fenómeno, que ha sido calificado como darwinismo global, ha significado mucha inestabilidad para la Humanidad, graves crisis económicas y mayores desigualdades en los países en vía de desarrollo. De ahí el empeño del socialismo democrático de someter a la regulación de la política todas las fuerzas incontroladas de una economía sin rostro humano.

El crecimiento económico ilimitado ha tenido ya dos efectos perversos: la exclusión de buena parte de la población mundial que no puede seguir este ritmo desaforado y la destrucción de buena parte de la naturaleza que no es ilimitada como se creía erróneamente.
Por más que los partidarios de la globalización económico-financiera se empeñen en decir que el crecimiento económico sin trabas redunda en beneficio de un mejor orden social, los hechos demuestran que la pobreza y los excluidos han aumentado notablemente.

Hasta tal punto es así que ya se ha acuñado este aforismo : El mercado globalizado no es un simple juego en el que gana siempre el capitalista, sino que es “una sentencia de muerte” para amplios sectores de la humanidad.

Testigos cualificados de esto fueron muchos de los participantes en el Foro Social de Porto Alegre, en 2002, que no hablan desde despachos alejados de la realidad, sino que trabajan y comparten la vida con los pobres del mundo y que coinciden en decir de diversas formas que la muerte física y cultural se ha instalado en el disco duro de la globalización.

Incluso no faltaron voces del Foro Económico de Nueva York, en 2002 también, que pronosticaron un futuro a corto plazo con más incertidumbre política y más riesgos económicos en el marco de una globalización que se muestra incapaz de disminuir las desigualdades entre ricos y pobres que va en aumento.

Ante la crisis económica que se está produciendo en el mundo, en España también, el presidente R. Zapatero ha adelantado el regreso de sus vacaciones para presidir la Comisión Delegada para Asuntos Económicos. Nunca antes se había celebrado un Consejo de Ministros a mediados de agosto, pero la necesidad obliga. La funesta guerra de Irak tiene mucho que ver con esta crisis. Es justo reconocerlo y no mirar hacia otro lado, como están haciendo todos los que le emprendieron.
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