Foro Ignacio Ellacuría

Solidaridad y Cristianismo
3. La unión europea
Será quizás en el proyecto de Unión Europea donde aparezca de forma más clara el intento de insurrección del capital de las ligaduras democráticas. Porque posiblemente haya sido en los países europeoa en los que más se había avanzado en la construcción del Estado Social. La Europa que se está construyendo, es sin embargo, una involución clara en este proceso.
Se ha llegado a decir que en la UE. existe un fuerte déficit democrático. Las pequeñas modificaciones introducidas en Maastrich no cambian sustancialmente el esquema. Las competencias de la Comisión, carente de legitimidad democrática y, en el Consejo, cada gobierno se escudará en los demás para justificar aquellas medidas sobre las que se le demande resposabilidades políticas. A su vez, la única institución verdaderamente democrática, el Parlamento carece de competencias.
Este vacío político y democrático se ha percibido incluso durante todo el proceso de decisión y aprobación en el que los distintos gobiernos, no sólo el español, han procurado que la opinión pública estuviese ausente e ignorante de lo que se estaba jugando. Se ha configurado como exclusiva competencia de los gobiernos, y sólo ellos y tal vez los "lobbies" económicos que actúan detrás, parecían enterados. Esta conducta de la UE está necesitada de un movimiento como Indignados 15-M a nivel europeo o mundial.
Que esta filosofía antidemocrática subsiste detrás de toda
la construcción de la Comunidad aparece en el diseño del Banco Central Europeo, al que se configura como órgano autónomo e independiente ¿Independiente de quién?, ¿de dónde le vendrá su legitimidad, ¿ante quién responderá democráticamente?, ¿en función de qué criterios ideológicos adoptará sus funciones?
Es ya antigua la pretensión de separar política monetaria y política general, y de mantener sus mecanismos de dcisión a salvo de las presiones populares. Late en esta filosofía una desconfianza radical en la democracia y el rechazo a dejar la economía en manos de los políticos. Éstos son demasiado vulnerables a las demandas de la "masa" y dependen en exceso de sus electores.
Aun conociendo el sesgo economicista del Mercado Común y los intereses existentes tras sus normas e instituciones resulta difícilmente comprensible cómo estos países, teóricamente paladines de la democracia occidental, alumbran un sistema tan antidemocrático como la Unión Monetaria diseñada en Maastrich. Al Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), formado por el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales, se le asigna en exclusiva la competencia en materia monetaria (art 105 y 2) al tiempo que se le prohibe solicitar y aceptar instrucciones de ninguna institución u organismo comunitario ni de los gobiernos y Estados miembros. Sólo responden ante Dios y la Historia.
La política monetaria y en cierta forma toda la política económica, se coloca al margen de los avatares políticos, de las ideologías, de las preferencias sociales y de la voluntad popular. La teórica estabilidad de precios se ubica como objetivo primario y esencial de la política económica y a ella estará subordinada cualquier otra finalidad. Y para dejar atado y bien atado este axioma, su instrumentación se separa del control de los órganos democráticos y se entrega a instituciones que se dicen neutrales.
Los gobiernos y parlamentos deberán conformar el resto de su política económica a las coordenadas monetarias establecidas por el SEBC, y cualquier desviación del mapa trazado será castigada con la recesión y el desempleo. Las organizaciojes sindicales quedarán apresadas en una fuerte tenaza: pagarán con un incremento en el nivel del paro, sin salirse en sus reivindicaciones salariales de la senda marcada por la institución monetaria.
Pero, lo que es más grave, el paro será el coste a soportar no solo cuando el aumento de precios obedezca a una falta de moderación salarial, sino cuando se produzca por la pretensión de mayor beneficio de los empresarios, o
cuando los "sabios monetarios" se equivoquen, cosa que suele ocurrir con bastante frecuencia sin que se le puedan exigir responsabilidades.
Esto es lo que está sucediendo en nuestro país con los cuatro millones de parados. Europa con su política económica neoliberal no es apta para ofrecer una solución. La gran empresa y los políticos de la oposición están a la espera de que desaparezca la política social demócrata del gobierno, para imponer el neoliberalismo que representan y que es el causante de la crisis actual.
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--Virtudes públicas o laicas
en José Ortega y Gasset
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