Involución en la Conferencia Episcopal
El retroceso que se observa entre los miembros de la CE en su gran mayoría, se debe a que, durante el largo pontificado de Juan Pablo II y de Benedicto XVI ahora, los obispos que se han venido nombrando no responden al perfil que el Vaticano II quería para la Iglesia en su relación con el mundo.
Temerosos ante el avance de la secularidad y la laicidad que va a más, los dos papas y los obispos conservadores han optado por retrotraer a la Iglesia a tiempos preconciliares. Prueba de ello es que hayan promocionado movimientos espirituales que no se distinguen precisamente por insprarse en el Concilio, particularmente en la Constitución Pastoral sobre la Iglesien el mundo actual.
Neocatecumenales, Comunión y liberación, Opus Dei etc.
Esto resta credibilidad a la Iglesia, que elude la doctrina de un Concilio Ecuménico dispuesto a dialoagar con el mundo moderno, y prefiere guiarse por unos grupos de iluminados alejados de la realidad del mundo que nos toca vivir. Es un grave error, porque estos grupos están minando la rica tradición cristiana de encarnación y compromiso en el mundo donde Dios se revela preferentemente.
Con esta conducta la CE se ha desmarcado de la linea trazada por el cardenal Tarancón, que hizo posible la transición de un régimen absolutista a otro democrático, guiado en todo momento por el espíritu y la letra del Vaticano II, que pide la separación de la Iglesia y el Estado y la íntima colaboración de ambos, en las respectivas esferas, en beneficio del bien común de la Sociedad.
Hoy algunos de los jerarcas de mayor rango en la CE, transgrediendo la doctrina conciliar, han protagonizado un espectáculo político extraño de oposición a un Gobierno democrático elegido poe el pueblo y se han adherido a las estrategias del partido en la oposición de signo neoliberal, que sirve a los intereses del gran capital, en detrimento de las clases medias y desprotegidas con las que el Evangelio se identifica.
La conducta del cardenal Tarancón era bien distinta. Decía: dado que ningún sistema social o político puede agotar la riqueza del Evangelio, a la Iglesia no le pertenece presentar opciones concretas de Gobierno y por tanto no patrocina ninguna ideología política. En cambio sí puede promover los derechos humanos, las libertades justas y promover la paz y la justicia.
A los jerarcas que con una visión miope y rancia de la política se han apartado del Vaticano II, hay que recordarles con el Evangelio que quien ha puesto la mano en el arado no puede mirar atrás.
PD. Noticia de la mañana: Fidel Castro ha renunciado a seguir como Comandante en Jefe del Gobierno en Cuba. Así lo ha dado a conooer a las tres menos cuarto de esta madrugada en el diario digital Dramma. Hoy termina medio siglo del Gobierno cubano. Parece ser que el próximo va a ser un Gobierno democrático.
Temerosos ante el avance de la secularidad y la laicidad que va a más, los dos papas y los obispos conservadores han optado por retrotraer a la Iglesia a tiempos preconciliares. Prueba de ello es que hayan promocionado movimientos espirituales que no se distinguen precisamente por insprarse en el Concilio, particularmente en la Constitución Pastoral sobre la Iglesien el mundo actual.
Neocatecumenales, Comunión y liberación, Opus Dei etc.
Esto resta credibilidad a la Iglesia, que elude la doctrina de un Concilio Ecuménico dispuesto a dialoagar con el mundo moderno, y prefiere guiarse por unos grupos de iluminados alejados de la realidad del mundo que nos toca vivir. Es un grave error, porque estos grupos están minando la rica tradición cristiana de encarnación y compromiso en el mundo donde Dios se revela preferentemente.
Con esta conducta la CE se ha desmarcado de la linea trazada por el cardenal Tarancón, que hizo posible la transición de un régimen absolutista a otro democrático, guiado en todo momento por el espíritu y la letra del Vaticano II, que pide la separación de la Iglesia y el Estado y la íntima colaboración de ambos, en las respectivas esferas, en beneficio del bien común de la Sociedad.
Hoy algunos de los jerarcas de mayor rango en la CE, transgrediendo la doctrina conciliar, han protagonizado un espectáculo político extraño de oposición a un Gobierno democrático elegido poe el pueblo y se han adherido a las estrategias del partido en la oposición de signo neoliberal, que sirve a los intereses del gran capital, en detrimento de las clases medias y desprotegidas con las que el Evangelio se identifica.
La conducta del cardenal Tarancón era bien distinta. Decía: dado que ningún sistema social o político puede agotar la riqueza del Evangelio, a la Iglesia no le pertenece presentar opciones concretas de Gobierno y por tanto no patrocina ninguna ideología política. En cambio sí puede promover los derechos humanos, las libertades justas y promover la paz y la justicia.
A los jerarcas que con una visión miope y rancia de la política se han apartado del Vaticano II, hay que recordarles con el Evangelio que quien ha puesto la mano en el arado no puede mirar atrás.
PD. Noticia de la mañana: Fidel Castro ha renunciado a seguir como Comandante en Jefe del Gobierno en Cuba. Así lo ha dado a conooer a las tres menos cuarto de esta madrugada en el diario digital Dramma. Hoy termina medio siglo del Gobierno cubano. Parece ser que el próximo va a ser un Gobierno democrático.