Marx y la Biblia XI

La propiedad privada en cuestión
Testimonio bíblico y patrístico
Desde el siglo VI de nuestra era se ha excluido sistemáticamente de la consideración teológica y moral un hecho importante : al "dar limosna" la Biblia lo llama "hacer justicia".
Algunos pasajes bíblicos se han resistido a toda tergiversación. Ver Prov 10, 2; Tob 4, 10; 12, 9; 14, 11; Dan 4, 24 y Mt 6, 1-2. No son los únicos, pero estos son inequívocos. Cuando nuestras traducciones occidentales dicen "limosna", no lo hacen con mala intención, pues se trata de lo que hoy entendemos por limosna y ellas traducen para el hombre actual; pero el original dice "justicia"...Algunos exégetas han querido quitarle importancia al asundo, apoyándose en que los traductores griegos del Antiguo Testamento, los famosos Setenta, ocasionan alguna confusión traduciendo la justicia (S'daqh)unas veces por eleemosyne (limosna), otras por éleos(compasión) y otras por dikaiosyne(justicia).
Pero esta circunstancia meramente traductoria no nos debe distraernos del hecho, desconcertante para occidente, de que la Biblia original a obras que nosotros estimamos de solá caridad las califica como obras de justicia: es la misma S'ddaqah que toda la Biblia ve transgredida cuando no se le paga su salario al obrero.(Ver Jer 22, 13)...Los Santos Padres de los primeros siglos del cristianismo lo vieron con claridad meridiana:
Dime, ¿de dónde te viene a tí ser rico?,¿de quién recibiste la riqueza?; y ése ¿de quién la recibió? Del abuelo, dirás, del padre.¿ Y podrás, subiendo el árbol genealógico demostrar la justicia de aquella posesión? Seguro que no podrás, sino que necesariamente su principio y su raíz han sido de la injusicia(S. Juan Crisóstomo, 1 Tim: PG 62, 562-563.
No digas: gasto de lo mío, disfruto de lo mío. En realidad no es de lo tuyo sino de lo ajeno(Ib 1 Cor: PG 61, 86.
San Jerónimo comenta así la expresión de Jesucristo:
"dinero de injusticia"(Lu 16, 9):
Y sabiamente dijo: "con el injusto(dinero)", pues todas las riquezas descienden de la injusticia y, sin que uno haya perdido, el otro no puede hallar. Por eso me parece a mí que es verdaderísimo aquel proverbio común: el rico o es injusto o es heredero de un injusto" (S. Jerónimo, Carta 120: PL 22, 984).
San Basilio el Grande piensa de la misma manera:
¿Es que se va a llamar ladrón al que desnuda al que está vestido y habrá que darle otro nombre al que no viste al desnudo pudiendo hacerlo? Del hambriento es el pan que tú retienes; del desnudo es el abrigo que tienes guardado en el armario; del descalzo es el calzado que se está pudriendo en tu poder, del necesitado es el dinero que tienes enterrado.((Homilia sobre Lc: PG 31, 277.
San Ambrosio enseña lo mismo en fórmula de precisión insuperable:
No le regalas al pobre una parte de lo tuyo, sino que le devuelves algo de lo que es suyo(De Nebuthe:PL.14,747).
Prodigios de subterfugio y de tergiversación han necesitado los defensores de la propiedad para eludir la embestida de una tradición tan inequívoca y tan constante que no hace más que serle fiel a la sagrada Escritura. Pero ninguna sutileza es capaz de escamotear estas enseñanzas explicitas de Ambrosio y Agustín:
_Dios quiso que esta tierra fuese común posesión de todos los hombres y a todos les ofreció sus productos, pero la avaricia repartió los derechos de posesión(avaritia distribuit iura possessionum(Ambroio: PL 13,1303).
(Agustín, De trinitate:PL 42, 1945).
J. Porfirio Miranda, Marx y la Biblia.
Crítica a la filosofía de la opresión
Ed Sigueme 1975
www.porunmundomasjusto.com

--Virtudes públicas o laicas
en José Ortega y Gasset
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