La cigüeña sobre el campanario 9



La blanca cigüeña,
como un garabato,
tranquila y deforme, ¡tan disparatada!
sobre el campanario.
(Antonio Machado)

La mayor herejía de la historia
(Cont., viene del día 27de marzo)

Al poner a Simón el sobrenombre de Piedra (tú eres el Piedra), Jesús está indicando algo muy importante sobre su función. Pero no se puede decir que sea Pedro el fundamento de la Iglesia. Ni siquiera Pedro con Cristo. La idea de dos piedras angulares es extravagante. El fundamento es sólo Jesús, el Mesías.

Esto lo dice el mismo Pedro en su carta, como ya hemos visto. La imagen de la piedra fundamental del edificio construído por Dios viene de Isaías:

-------"Pues así dice el Señor Yahvé:
Fijaos que que pongo por cimiento en Sión
una piedra elegida,
angular, preciosa y fundamental:
quien tenga fe en ella, no vacilará".
(Isaías, 28-16)

La recoge el Evangelio de San Mateo, al final de la parábola de los viñadores que matan al hijo del dueño, para no entregar el producto. La piedra es el hijo, el heredero, el Mesías(Mt 21, 33-42). También San Pablo les decía a los cristianos de Corinto: "nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo(1 Cor.,3-11.

La carta a los Efesios, que figura en el Nuevo Testamento entre las cartas paulinas, habla de que los creyentes están "edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo"(Ef 2, 20).Según todo esto, Pedro puede considerarse cimiento de la construcción eclesial, incluso con relevancia, aunque no con exclusividad, sino conjuntamente con los otros apóstoles y profetas en que actúa el Espíritu Santo. Pero fundamento y piedra angular es sólo Jesús, el Mesías.

Yo no sé si en un plano filológico e histórico-crítico, se podrá decir que en el texto de Mateo("tú eres Piedra, en griego "petros", y sobre esta roca, en griego "petra", edificaré mi Iglesia)se habla en la primera proposición de Pedro ("el Piedra") y en la segunda de Jesús (la roca) Pero, en todo caso, el sentido profundo va por ahí: Pedro es el Piedra, porque cree que Jesús es el Mesías, y sobre esta roca (Jesúas es el Mesías)edificará Jesucristo la Iglesia.

Hay una relevancia incomparable de Pedro, pero nada que se parezca a la constitución jurídica de un vice-Cristo. La teología apologético-papalista da como evidente que las palabras que Mateo pone en boca de Jesús son históricamente palabras de Jesús y se refieren a Pedro y a sus sucesores, instituyendo jurídicamente una jerarquía papal con poderes jurisdiccionales absolutos e incontrolables.

No está tan claro, ni muchísimo menos, que las palabras de Jesús se dirijan no sólo a Pedro, sino también a unos hipotéticos sucesores. Lo menos que se podría decir es que tal hipótesis estaría demasiado verde en el tiempo en que Jesús dialoga con los discípulos en Cesarea de Filipo.
Pero por encima de esta consideración, lo esencial es que las palabras de Jesús no tienen significación jurídica constituyente, sino carismática y profética.

Nunca he negado, afirma Díez-Alegría, que el Papa tenga una jurisdicción sobre todos los fieles católicos. Y, además, siempre la he acatado. Pero la generalidad de los teólogos católicos, para exagerar, absolutizar y divinizar la jurisdicción papal, han sacado de quicio el texto de Mateo sobre Simón "el Piedra", y han pretendido extraer de él todo lo que querían los Papas y sus curias, que era seguramente demasiado.

Pero hay en el texto de Mateo otro inciso, que es importante y no podemos dejar de considerar. Jesús le dice a Pedro: "Te daré las llaves del Reino de los cielos". Estas famosas llaves ¿significan el poder absoluto y quasi-divino de que una cierta teología ha pretendido revestir al Papa?. La metáfora de las llaves se encuentra en Isaías, para indicar el cargo de mayordomo del palacio real de Jerusalén, Isaías profetiza contra Semná su destitución y anuncia el nombramiento de Eliaquín:
JM. Díz-Alegría,
Rebajas teológicas de otoño
Desclée de Brouwer 1980

-------Aquel día llamaré a mi siervo Ellaquín
hijo de Jelcías,
Lo revestiré con tu túnica,
con tu fajín lo ceñiré,
pondré tu poder en su mano,
será padre para los de Jerusalén
y para la casa de Judá.
Pondré la llave de la casa de david
colgada de su hombro:
abrirá y nadie cerrará,
cerrará y ninguno abrirá".
(Isaías, 22, 20-22).

Para Ellaquín la llave significaba los poderes jurídico administrativos de primer ministro o gran visir. La profecía va seguida de una glosa en prosa, que nos informa de que también Ellaquín acabó, a su vez, cayendo en desgracia. Pero las llaves del Reino de los cielos son algo distinto, de carácter salvífico carismático...
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