Hacia una espiritualidad socialista III

2.Socialismo bolivariano
A partir de los años 70, se desarrolla un movimiento popular que tomó el nombre de "revolución bolivariana" y que acabó por tomar el poder. Simón Bolivar fue un héroe del inicio del siglo XVIII que dedicó su vida a la liberación de los pueblos latinoamericanos.
Elaboró un plan de liberación desde Colombia hasta Argentina. Alertó sobre el peligro de concentrar el poder en una sola persona. Escribió que el "sistema más perfecto de gobierno es el que produce la mayor felicidad posible para el mayor número de personas, la mayor seguridad social y estabilidad política". Deseó establecer las libertades civiles, la igualdad de tratamiento ante las leyes, la abolición de la esclavitud, la libertad de expresión y movimiento etc.
No gobernó ninguno de los países que liberó y, ya enfermo vió cómo las élites locales se apoderaban del poder con la misma ideología clasiste y discriminatoria de los españoles. A los 47 años murió víctima de la tuberculosis, decepcionado y afligido.
Hoy la revolución bolivariana se inspira en tres principios que son como las tres raíces de un árbol:
*La raíz bolivariana que viene de Simón Bolívar (a principios del siglo XIX) y se expresa en la igualdad
y la dignidad de todas las personas, principalmente de las culturas oprimidas.
*La raíz simoniana (de Simón Rodríguez, educador y maestro de Bolívar)insiste en la educación como arma para la transformación.
*Fianalmente la raíz zamorana (del general Ezequiel Zamora, compañero de Bolívar) habla de la necesidad civil y militar en el proceso de transformación social y política.
3. Fe cristiana y socialismo
En su obra El Dios escondido, el sociólogo marxista Lucien Goldman comparaba -sin asimilar una a la otra- fe cristiana con la fe socialista. las dos tienen en común el rechazo del individualismo, el intento de superar la cultura burguesa y la creencia en valores transindividuales. El cristianismo cree en Dios con todo lo que implica de fe en el ser humano y de la valoración de la vida.
El socialismo cree en la comunidad humana y espera en la construcción del "ser humano nuevo". La apuesta religiosa sería la existencia de Dios; la socialista la posibilidad de la liberación social de la humanidad.
Ambas implican una fe fundante que se puede deducir a partir de juicios racionales. Según Goldman, lo que distingue a esta dos formas de fe es el carácter suprahistórico de la trascendencia religiosa. Desde los orígenes del cristianismo, muchos creyentes creyeron que el mandato evangélico del amor al prójimo exigía el combate histórico en favor de una comunidad humana más libre, igualitaria y fraterna.
A partir del siglo XIX, muchos cristianos entendieron que ese futuro comunitario es el socialismo (M.Lowy, A.Dimensoo Cultural do Socialismo en "Cadernos Fe y Política 11(1994),33-34.
Goldman no ha sido el único que ha entendido la importancia de la fe para la lucha socialista. En 1925 el gran pensador latioamericano José Carlos Mariátegui escribió: "La inteligencia burguesa se ocupa con la crítica racionalista del método, la teoría, la estrategia de los revolucionarios. ¡Qué malentendido! La fuerza de los revolucionarios no está en su ciencia, sino en su fe, en su pasión, en su voluntad. Es una fuerza religiosa, mística, espiritual...La emoción revolucionaria es una emoción religiosa.
Las motivaciones religiosas se desplazaron del cielo a la tierra. No son divinas sino humanas y sociales (JC., El hombre y el mito. El alma matinal, Biblioteca Amauta (Lima 1970)22.
M. Barrio, Foll.47 Alandar
www.porunmundomasjusto.com

--Virtudes públicas o laicas
en José Ortega y Gasset
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