(AE)
Para los que seguimos las vicisitudes de esta parte de África Oriental y del Cuerno de África nos supuso una verdadera sorpresa ver cómo un
gobierno debilísimo y con muy reducida capacidad como el de Abdulahi Yusuf en Somalia pudo conquistar extensas áreas del territorio, echando de allí a las Juntas de Tribunales Islámicos, el movimiento supuestamente “islamista” que había controlado partes importantes del país, incluida la capital, durante más de 6 meses.
Lógicamente, el gobierno provisional de Abdulahi no tenía la capacidad militar como para llevar a cabo una campaña de tal envergadura. Sus vecinos etíopes vinieron en su ayuda y aportaron tanto miles de soldados como cantidades considerables de armamento. Esta campaña seguramente contó con la bendición de Estados Unidos ya que les suponía un paso más en su guerra contra el terror puesto que a las Juntas de Tribunales Islámicos se las asoció con Al-Qaida.
Pero, en honor a la verdad, hay que reconocer que mientras estuvieron las Juntas de Tribunales Islámicos en el poder en Mogadiscio (aquella capital que durante 16 años fue un avispero de violencia y de corrupción a manos de los tristemente célebres “señores de la guerra”) se convirtió sorprendentemente en un ciudad con una seguridad bastante notable, donde la influencia violenta de los diferentes clanes se vio contrarrestada por fuerzas bien organizadas que mantenían el orden público y mantenían un inusitada tranquilidad entre los vecinos de la capital, pocos o nada acostumbrados a vivir sin tiros y sin barreras de control.
Ahora que el gobierno provisional con ayuda etíope ha expulsado a estas Juntas y a sus seguidores, las armas y la violencia vuelven masivamente a la capital. Solamente en esta semana 16 personas han muerto en diferentes puntos de la capital en ataques de morteros. El aeropuerto internacional también ha sido atacado varias veces… Ahora se intenta convencer a diferentes gobiernos para que envíen fuerzas de paz… unos 8000 soldados de la Unión Africana que, según el Consejo de Seguridad, deberían desplegarse en el país en las próximas semanas. Un remedio para una situación caótica que se ha ido de las manos. Ahora los habitantes de Mogadiscio echan de menos a los islamistas, que, aunque no fueran del gusto de algunos países occidentales, por lo menos habían hecho que hubiera más seguridad y una vida mucho más apacible en la capital.
La guerra contra el terror y aquellos que la apoyan han hecho que, hoy, el horror y el terror hayan vuelto a Mogadiscio. Ironías de la historia.