Durante muchísimos años las Vascongadas daban la mejor cosecha de vocaciones sacerdotales y religiosas de España. No sólollenaron aquella región sino también el mundo. Consiguieron acabar con aquello. Hoy sus cifras del seminario son vergonzosas. Las más vergonzosas de España.
Vitoria leva no sé cuantos años sin vocaciones. Con su inmenso seminario cerrado. El año pasado el único seminarista que tenía, un chico que me dicen es excelente, tuvieron que mandarlo a Pamplona para que no se deprimiera él solo en aquel caserón.
Uriarte ha buscado hasta debajo de las piedras para que no se pueda decir que se va dejando tras él la nada y parece que ha encontrado tres o cuatro que veremos lo que duran. Y Asurmendi parece que tres. El ya mencionado, otro que es un expulsado de otro seminario por cuestiones graves y un tercero de quien de momento ignoro sus cualidades o defectos.
Parece que ambos obispos han decidido unir sus menguados efectivos y reabrir para ellos el seminario de Vitoria. Con cabreo del clero abertzale de San Sebastián porque la formación no va a ser en vasco. Como para echarse a temblar por como saldrán pues la Facultad de Teología de Vitoria me parece de lo peor de España. Que ya es decir. Posiblemente el estropicio no sea grave porque muy probablemente ninguno llegue al sacerdocio. Lo que ya es triste.
Pues esos son los resultados cuando se encomiendan las diócesis a un malvado y a un inútil.