Ha muerto José María Cirarda, arzobispo emérito de Pamplona.

En repetidas ocasiones he manifestado mi opinión sobre él. Hoy no es día de insistir en ello. He encomendado su alma a Dios para que la acoja en su infinita misericordia. Y os ruego a todos que también la encomendéis.

No creo que haya mucha gente especialmente dolorida por tal fallecimiento. Los años pasan y el olvido llega. Muchas veces muy misericordioso. Pero hay alguien muy presente en este Blog que hoy se siente especialmente triste. A él mi abrazo. En la esperanza cristiana de la vida eterna.
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