Lumen Dei me manda una nota.

Hay que reconocer que está perfectamente redactada, no tiene faltas de ortografía, no hace mención ninguna a lo del estúpido refrendo que se pretendía del cardenal Bertone en los actos eclesiales, no hay ''secuases'' y responde a muchas cuestiones que se han venido planteando estos días.
No la puedo reproducir aquí porque es extensa, y tampoco sé poner un enlace para que se pueda leer. Puede la hermana, si quiere, dar una referencia para que todo el mundo pueda conocerla.
Constatado que no todos son analfabetos funcionales en la organización, me referiré únicamente a dos cuestiones. La primera, y muy importante, es que niega los abusos sexuales en Lumen Dei, investigados ya hace algún tiempo por el Vaticano, que llegó a la conclusión de que eran puras calumnias sin fundamento. Me alegraría muchísimo que fuera así. Esperemos a las conclusiones de monseñor Sebastián, que no es el arzobispo de San Sebastián como se creía otro de los impresentables ''secuases''.
La segunda es el rechazo de la autoridad del comisario apostólico en base a unos argumentos canónicos presentados a la Signatura Apostólica. No voy a dármelas de canonista. Pero me da la impresión de que esto va a ser la muerte de Lumen Dei. Los superiores que no han reconocido al comisario pienso que no pueden ser mantenidos al frente de una institución eclesial. Puedo entender lo del recurso en el caso de que crean que no está bien aplicada la ley. Pero poniéndose a disposición del comisario. Así no han conseguido nada. Ni salvar los dineros.
Posiblemente no podrá sobrevivir una institución eclesial en la que la mayoría de sus miembros rechazan una disposición del Vaticano. Los aceptantes son poquísimos y supongo que incapaces de relanzar el movimiento. Y me temo también que bastantes donantes habrán cortado el grifo de sus aportaciones. ¿Y va la Iglesia a aceptar que siga como institución suya un pequeño grupo -estamos hablando de seiscientas personas entre sacerdotes, consagradas y laicos-, que ha rechazado sus disposiciones? ¿Va a desautorizar al cardenal Rodé y al arzobispo Sebastián en favor de Zavala y Mahía? ¿Le interesa como asociación eclesial un grupo que comienza por decir que como son de derecho privado no puede tener autoridad sobre ellos? ¿Para qué los quiere en ese caso?
P.D.: Encontraréis la nota en Religión en Libertad de hoy.