Despùés de la espectacular pastoral del arzobispo de Pamplona, de la que hemos dado cuenta, quizá podamos prestar un buen servicio a los señores obispos que, siempre tan atareados nunca se enteran de nada, y a esos sacerdotes que las imparten, que con buenísima intención no se han enterado de que no administran el sacramento, dándoles a conocer los lugares donde unos no lo deben consentir y otros no deben hacerlo.
Como tras un nick se puede decir verdad o mentira no se podrá dar crédito a todo lo que cuelgue cualquiera. Caben calumnias y maldades. Pero los señores obispos sabrán discernir. Porque, después de lo dicho por monseñor Sebastián, a quien todos sus hermanos respetan por su ciencia, no creo haya ninguno que no emplee toda su autoridad y su mayor empeño en acabar con ese simulacro de sacramento que ni perdona los pecados ni na de na.
A mí me consta que en Melide, villa de la diócesis de Lugo, hasta hace muy poco se impartían. No sé este año. Y acudían fieles de parroquias aledañas hasta en autobús.
Aprecio mucho el deseo de los fieles de que se les perdonen sus pecados. Y estoy convencido de que ellos lo estaban de que con tan sencillo expediente lo conseguían. Pero todo parece una estafa. Porque no se les da lo que se les promete. Y también estoy dispuesto a reconocer la buena voluntad del sacerdote. Pero bueno sería que el único que puede, con autoridad, le saque de su error.
Aunque con lo visto últimamente, y dado que el obispo de Lugo está a punto de ser sustituído,no me extrañaría que publicara una pastoral hoy o mañana reprobándolas.