Cada nuevo dato que aparece es más desalentador que el de días antes. El catolicismo está desapareciendo de Cataluña. Y el arzobispo de Barcelona se sigue riendo.
Sólo 32 de cada cien niños de entre 6 y 12 años, solicitan la asignatura de religión. Es decir, que al 68% de las familias catalanas la religión no les importa nada. Es más, la rechazan incluso como cultura de sus hijos. Por supuesto me estoy refiriendo a aquellas familias que no envían sus hijos a colegios religiosos.
Y tampoco podemos decir que al 32% restante les importe mucho. Porque a un elevado porcentaje de esos les importará bastante poco.
Pues a seguir con la Iglesia nacionalista y Martínez riéndose. A quien está empeñado en suicidarse es imposíble impedírselo.