Nuevas perspectivas y alianzas en el mundo del trabajo "Cuidar es trabajar, trabajar es cuidar": un encuentro multilateral “para un trabajo justo, equitativo y digno”

Cuidar es trabajar, trabajar es cuidar
Cuidar es trabajar, trabajar es cuidar

Un encuentro en el que se ha destacado la riqueza que representa la diversidad y las aspiraciones comunes con el objetivo de promover la justicia social para todos

Sabemos que los migrantes, los refugiados y también las personas desplazadas internamente contribuyen mucho con la fuerza laboral en todo el mundo”

“Es necesario poner en común todos nuestros recursos personales e institucionales, para iniciar una lectura adecuada del contexto social en el que nos movemos, tratando de captar las potencialidades y, al mismo tiempo, reconocer de antemano aquellos males sistémicos que pueden convertirse en plagas sociales”

Existe una preocupación en torno a los gobiernos autocráticos, y al hecho de limitar la democracia y el multilateralismo, fomentar la discriminación y la persecución religiosa, racial y étnica en muchas partes del mundo

El trabajo y las condiciones en que se lleva a cabo siempre ha sido un elemento decisivo en la historia de la humanidad. La Iglesia católica, sobre todo desde finales del siglo XIX, a través de la Doctrina Social de la Iglesia y la reflexión teológica, ha pretendido ofrecer perspectivas que ayuden a avanzar en ese camino.

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Diversidad y aspiraciones comunes para promover la justicia social

Como un paso más en ese recorrido se llevaba a cabo la semana pasada en Roma, de 8 a 10 de mayo, un encuentro multilateral, con presencia de representantes de la Organización Internacional del Trabajo, de la Iglesia católica, de la Curia Vaticana, del Consejo Mundial de las Iglesias, el mundo académico y universitario, y de los sindicatos. Unas 40 personas, procedentes de muchos países diferentes de los cinco continentes, participaron de un encuentro en el que se ha destacado la riqueza que representa la diversidad y las aspiraciones comunes con el objetivo de promover la justicia social para todos.

Un momento para escucharse y aprender unos de otros, para seguir construyendo alianzas en busca de garantizar los derechos para todos y respetar más profundamente el carácter sagrado de la vida y el amor por todas las personas y por la casa común. Un paso más en un camino iniciado en 2014, estructurado a través del Proyecto "Futuro del Trabajo: El trabajo después de Laudato Si'", que busca, a través de varias organizaciones de inspiración católica y otras organizaciones confesionales de todo el mundo, promover la justicia social en el mundo del trabajo, con especial atención a los más vulnerables, al trabajo infantil, a las víctimas del trabajo forzoso y las nuevas formas de esclavitud, a los emigrantes y sus familias, a los trabajadores informales, a los jóvenes trabajadores y las mujeres trabajadoras, buscando formas de protección, que permitan medios de vida dignos, la protección social y la salud. De ahí ha surgido la propuesta "Cuidar es trabajar, trabajar es cuidar".

Nicolás Meyer, Emilce Cuda

Importancia del diálogo Naciones Unidas y comunidades de fe

En el contexto mundial que vivimos en este momento, en vista de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social en 2025 y la Cumbre del Futuro en 2024, organizadas por las Naciones Unidas, Pierre Martinot-Lagarde, consejero especial para asuntos socio-religiosos de la Organización Internacional del Trabajo, ha destacado al finalizar el encuentro la importancia que para la OIT tiene el hecho de “continuar algo que ya es una tradición, el diálogo con la Iglesia católica y otras comunidades de fe”.

Una perspectiva compartida por Mons. Robert Vitillo, secretario general de la Comisión Católica Internacional de Migración, que insistía en que “nuestra participación en este Proyecto del futuro del trabajo después de Laudato Si´, es un esfuerzo muy importante, porque sabemos que los migrantes, los refugiados y también las personas desplazadas internamente contribuyen mucho con la fuerza laboral en todo el mundo”. Ante esa situación denunciaba que estas personas, “muchas veces no tienen acceso a un trabajo decente y a la posibilidad de tener sueldos justos. Y por ese motivo, queremos avanzar para promover sus derechos como fuerza laboral”.

Una consulta que, en palabras de Ignacio Alonso Alasino, responsable de este proyecto, representa una oportunidad única para avanzar sobre este horizonte: el cuidado del trabajo, el trabajo es cuidado. En su opinión, “la cooperación de múltiples actores, la cooperación desde las bases, hasta la incidencia en foros internacionales, junto a actores provenientes de la academia, el mundo del trabajo, jóvenes, Naciones Unidas, y la puesta en práctica de nuestro método, de discernimiento sobre los cinco temas identificados por nuestros grupos de trabajo a escala regional, nos motivan para seguir y continuar hacia la Segunda fase del Proyecto, que denominamos comunidades globales transformadoras”.

Captar potencialidades y reconocer los males sistémicos

En la audiencia a los participantes, el Papa Francisco agradeció las “reflexiones, diálogos e investigaciones, proponiendo modelos de acción innovadores para un trabajo justo, equitativo y digno para todas las personas del mundo”, que han llevado a cabo”, advirtiendo que “es necesario poner en común todos nuestros recursos personales e institucionales, para iniciar una lectura adecuada del contexto social en el que nos movemos, tratando de captar las potencialidades y, al mismo tiempo, reconocer de antemano aquellos males sistémicos que pueden convertirse en plagas sociales”, haciendo un breve análisis de las cinco cuestiones que revisten una importancia crucial para el conjunto de la sociedad.

Reconociendo que estos cinco aspectos representan importantes desafíos y agradeciendo por aceptarlos y abordarlos con pasión y competencia, Francisco insistió en que “el mundo necesita un compromiso renovado, un nuevo pacto social que nos una -a las generaciones mayores y a las jóvenes- para el cuidado de la creación y para la solidaridad y la protección mutua dentro de la comunidad humana”.

Papa Francisco con los participantes en Cuidar es trabajar

Cuidar de la persona humana y de la casa común

Los participantes del encuentro han resaltado la importancia del método del discernimiento social común, que “promueve el diálogo social, a través del cual diagnosticamos colectivamente los problemas, implicando a las diversas partes interesadas, facilita la propuesta de soluciones, basadas en experiencias vividas que ponen el cuidado tanto de la persona humana como de nuestra casa común en el centro de nuestros objetivos y actividades”. Igualmente fueron destacados los empresarios socialmente comprometidos, un motivo de esperanza como vehículo de cambio en el mundo del trabajo.

Existe una preocupación en torno a los gobiernos autocráticos, y al hecho de limitar la democracia y el multilateralismo, fomentar la discriminación y la persecución religiosa, racial y étnica en muchas partes del mundo. Ante esa realidad, partiendo de los cinco temas abordados: promoción de la justicia social, trabajo digno y cadena de producción y suministro de alimentos, protección y atención a los inmigrantes y sus familias, trabajo digno e industria extractiva, y transición y cuidado de nuestra casa común, se van elaborando propuestas concretas, a pesar de los retos que deben ser enfrentados para ello.

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