Misericordia

Nuestro mundo está muy falto de esta virtud por ello me parece genial que nuestro Papa Francisco haya tenido a bien proclamar el Jubileo extraordinario de la Misericordia, que inicia con estas palabras: “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre… Unas líneas adelante continua con la cita de Éxodo 34, 6: “Dios compasivo y misericordioso, lento en la ira, y pródigo en amor y fidelidad, no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia” (1).
San Juan XXIII en la apertura del Concilio Vaticano II ya dijo:“En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad…”, palabras que cita el Papa Francisco en el texto del anuncio del Jubileo. Cita también una de las oraciones más antiguas de nuestra liturgia: “Oh Dios que revelas tu omnipotencia sobre todo en la misericordia y el perdón” (6).
Evoca también el Santo Padre la vocación de Mateo:“Pasando delante del banco de los impuestos, los ojos de Jesús se posan sobre los de Mateo. Era una mirada cargada de misericordia que perdonaba los pecados de aquel hombre y, venciendo la resistencia de los otros discípulos, lo escoge a él, el pecador y publicano, para que sea uno de los Doce. San Beda el Venerable, comentando esta escena del Evangelio, escribió que Jesús miró a Mateo con amor misericordioso y lo eligió: miserando atque eligendo. Siempre me ha cautivado esta expresión, tanto que quise hacerla mi propio lema” (7).
No me extiendo más en el texto del Jubileo pero si recomiendo que lo leamos y releamos para ir penetrando en la necesidad que tenemos todos de la dulzura de la misericordia y de esparcirla a nuestro alrededor para que el mundo sea más humano, más feliz, y por añadidura, si lo hacemos, seremos bienaventurados. Texto: Hna. María Nuria Gaza.