Mandar a tomar viento el Senado César Episcopo's men
(Juan Pablo Somiedo).-Esto del genitivo sajón, tomado prestado de la lengua de los súbditos de la Reina Madre, aparte de la sonoridad y de facilitar los bautizos de los bares de copas (y de los que también son de copas), tiene la ventaja de abreviar palabras, lo cual, en la generación del SMS, que es en la que estamos, nos movemos y existimos, es casi una virtud de las llamadas cardinales. No me atrevo a decir teologales porque ésta es una generación descreída, apolítica y a todo, incluida mucha química inorgánica.
El genitivo sajón marca pertenencia o eso nos enseñaron en las clases de inglés. Todos pertenecemos o somos dueños de algo o, a lo peor, de alguien. Dicen por ahí que van a poner coto a la caza indiscriminada de mujeres pero uno, que no se fía, no termina de creérselo. "La maté porque era mía" o "Tanto tienes, tanto vales" han pasado a convertirse en aforismos consagrados de esta sociedad nuestra capitalista y consumista.
Pero a lo que vamos. Resulta ser que los episcopos tienen sus hombres escogidos o esos curas escogen sus episcopos. Esto todavía no está del todo claro. Son curas de de risa burlona, los más quieren aparentar guapos sin tener pelo queriendo conseguir el oxímeron de guapo calvo y a muchos les gusta llevar en la solapa de la chaqueta el pin de una cruz como marca distintiva. Son claras reminiscencias romanas. Los césares tenían a sus pretorianos a los que procuraban pagar bien porque los pretorianos, y esto hay que decirlo, solían ser un poco cabroncetes y a las primeras de cambio te quitaban, la vida también, y ponían a otro César más dandy que tú y que encima les pagaba más.
Ahora sucede justamente al revés, los hombres virtuosos procuran agradar al Cesar-Epíscopo porque, de lo contrario, los cambia por otros más condescendientes y palmeros. Lo cual que los Césares- Epíscopos parecen haberse puesto de acuerdo para mandar a tomar viento el Senado, esto es, los consejos episcopales y presbiterales para poder instaurar desde su escroto, que es siempre un escroto regio, la dedocracia o el gobierno del dedo si se quiere. Todo lo cual nos ha hecho descubrir el valor decorativo y ornamental del Senado que no deja de ser como una enorme mesa redonda de los Caballeros del Rey Arturo, pero muda y con un Rey Arturo sordo. Cuentan que el dedo de los Césares-Episcopos es mágico porque lo mismo te convierte en un prohombre de cualquier diócesis que en un virtuoso costumbrista de la zona rural.
Tal es así, que la zoología ha pasado a ser una asignatura de las que llaman troncales en la formación de los nuevos candidatos al ministerio. Los perfiles de la serpiente con lengua viperina que acostumbra a mudar de piel y el del pez napoleón que cambia de sexo, están entre los más demandados. No alcanzan a comprender que son como canónigos catedralicios, las catedrales se quedan, pero los canónigos pasan. Sic transic gloria mundi.
Este Papa tiene menos de la intelectualidad del anterior, pero mucho de listo, que los jesuitas son intelectuales y listos a partes iguales. Jose Antonio Marina descubre perfectamente en un ensayo la diferencia entre ambas, o sea que la inteligencia fracasa si no se aplica correctamente a la vida cotidiana. Francisco quiere "una Iglesia pobre y para los pobres" y se ha dado cuenta que los obispos no forman parte de la solución sino del problema y dicen por ahí que quiere hacerlos parte del paisaje, que lo del paisanaje ya lo apañará de otra manera más fetén. Sea como fuere, parece haber descubierto, finalmente, que el rey estaba desnudo como en el cuento de Hans Christian Andersen y eso es mucho descubrir.