Bienaventurado el varón

ISABEL PAVÓN

Hay que estar muy ciegos para no entender que hombres y mujeres, a veces, desde orillas diferentes, nos sumergimos en el Río de la Vida que nos contempla, y aunque a algunos les pese, nos moja por igual, y nos une en sus aguas sin perder nuestra identidad.


(SIGUE... )
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