España laica, Rafael Díaz-Salazar, Espasa Calpe. Complejo Atica, Edificio 4, Vía de las dos Castillas, 33, 28224 Pozuelo de Alarcón. 319 páginas (Madrid).
España está de nuevo enfrentada en el tema religioso. Un sector de población quiere seguir los hábitos tradicionales, como el personaje de Unamuno, yo creo en lo que cree la Iglesia católica y la Iglesia católica cree en lo que creo yo. Y no hay más que hablar.
El cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo, hombre de gran poder social y político, acaba de reafirmarse en esta postura: “Si España pierde sus profundas raíces cristianas (entiéndase católicas) dejará de ser España”, ha dicho. Así pensaban también el inquisidor Torquemada, el fundador de los jesuitas, Ignacio de Loyola, el cura y filósofo Jaime Balmes, el políglota Menéndez y Pelayo, el belicoso cardenal Gomá, que puso sus cañones (no de pólvora) al servicio del glorioso alzamiento nacional conducido por Francisco Franco.
Otro sector importante de españoles de hoy demanda una España laica, sin influencias clericales, y un Estado que la haga posible. Esto no significa que la religión tenga que desaparecer de la vida pública. Pero la laicidad es importante y necesaria para articular la convivencia nacional de los españoles.