ISABEL PAVÓN
“¡Por favor, sea breve!”. Imagino esta frase, no en la boca sino en la mente de tantas muchachas que son obligadas a prostituirse a cualquier hora en cualquier lugar del mundo.
“¡Por favor, sea breve!”, pensarán mientras el cliente siente que triunfa porque tiene dinero para pagarse el lujo. ¿Es un lujo esclavizar a una persona?
“¡Por favor, sea breve!”, y cerrarán los ojos para no ver, queriendo no escuchar, prefiriendo no sentir.
“¡Por favor, sea breve!”, y recordarán su reciente e inocente niñez, sus juguetes, sus amigas, sus sueños..., ¿cómo han podido desaparecer tan pronto?, se dirán.
Puede leer aquí el artículo completo de esta escritora y miembro de una Iglesia evangélica en Málaga de fe protestante titulado ¡Por favor, sea breve!