«Cristo nos enseñó que todos tenemos derecho a comer y Lolina lo aplicó»

Entre los asistentes que acudieron a la ceremonia destacaba la presencia de varios políticos, tanto municipales como autonómicos. La alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, encabezaba la comitiva del Consistorio gijonés acompañada por el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo; el de Vivienda, Francisco Santianes, y la edil de Participación Ciudadana, Esperanza Fernández Puerta.
Representando al Principado, acudió María José Ramos, consejera de la Presidencia, Justicia e Igualdad, con quien Dolores Muñoz se había reunido a finales de junio, aprovechando su viaje desde Brasil a Asturias para recoger la medalla de hija predilecta de Gijón, para abordar los proyectos ya existentes en el país sudamericano, así como los futuros, que la misionera gijonesa había puesto en marcha en Quarentenario y que contaba con el apoyo económico del Gobierno del Principado de Asturias. La eucaristía fue presidida por don Juan Hevia en la Parroquia del Buen Pastor. El acto contó con una importante participación de miembros de la Iglesia asturiana, sacerdotes y monjas, que acudieron al centro para dar su último adiós a Dolores Muñiz.
«Cristo nos enseña que todas las personas tienen derecho a comer, un objetivo que guió el camino de Dolores y que aplicó donde estuvo», recordó el párroco durante la celebración del funeral. Un propósito que con ayuda del Ayuntamiento de Gijón pudo cumplir en parte en la localidad brasileña de Quarentenario, en la periferia de Sao Paulo. Allí se construyeron dos comedores que daban, entre ambos, 2.000 comidas cada día.
«Como si fuera fuego»
«La palabra de Dios había entrado en su corazón como si fuera fuego y Lolina respondió a su llamada», relataba Hevia, tratando de ilustrar la vocación de la misionera gijonesa. Una vocación que comenzó a una edad muy temprana y que la llevó a dedicar su vida a Dios y a los más desfavorecidos, primero en España y después en Francia e Inglaterra hasta recalar finalmente en Brasil en 1967, tierra que ya nunca más quiso dejar y donde encontró el lugar donde sentía que debía estar.
«Sabía de las luces y las sombras de la Iglesia pero formaba parte de ella», recordó Hevia. Una visión que la llevó en algunos momentos a criticar la política del Vaticano, aconsejando, por ejemplo, a los miembros de su congregación que utilizasen preservativos.
En la ceremonia no faltó un recuerdo para la joven Andrea Rendueles, fallecida el pasado domingo en una explosión pirotécnica en San Martín de Huerces.
El funeral finalizó con un emocionante canto al unísono de todos los asistentes del 'Himno de la Virgen de Covadonga' como despedida de la ceremonia. Una vez finalizada, el protagonismo recayó en la hermana de Dolores Muñiz, que recibió el cariño de todos los sacerdotes presentes en la parroquia, al igual que el de los representantes municipales.