"Lloro de impotencia" ante la explotación, confesó Bergoglio

“Aquí parece que nadie odia al migrante. Pero está la xenofobia sutil, la que quizás, elaborada por nuestra viveza criolla, nos lleva a preguntarnos: ¿cómo los puedo usar mejor?, ¿cómo me puedo aprovechar de ésta o de éste que no tiene documento?, que entró de contrabando, que no se sabe el idioma, o que es menor de edad y no tiene quien lo proteja”, reflexionó.
Bergoglio denunció una “sutil forma de xenofobia” en la explotación del migrante y convocó a “ser menos pasivos frente a esta delincuencia que se ha instalado en nuestra ciudad (de Buenos Aires) y que mete a nuestros hermanos migrantes, menores de edad, en la picadora de carne”.
"Si somos sinceros tenemos que reconocer que entre nosotros se da esa sutil forma de xenofobia que es la explotación del migrante. No se en otros lugares del país, no me gusta hablar de lo que no vi o sé. Pero en esta ciudad hay explotación de migrantes y de migrantes jóvenes", señaló.
También dijo que "más aun, hay otro escalón, hay trata de migrante jóvenes. Chicas y chicos que son sometidos a la trata o a la esclavitud, del trabajo a presión por dos pesos. A la esclavitud de convertirlos en mulita para transportar droga, a la esclavitud de la prostitución de jóvenes, que no tienen la mayoría de edad. ¡Esto se da en esta ciudad!".
"Algunos me dicen: “Sí Padre. Es que también los funcionarios no hacen nada". ¡Vos, que haces? Si no haces nada, ¡Chillale!, Reclamales, ¿pero vos que haces? Además de reclamar como hay que reclamar. ¿Pero que haces vos? ¿Cómo saldás la deuda del amor permitiendo que delante a tus ojos estén explotando estos tratantes de migrantes, y mas aun tratantes de jóvenes? Esto se da cerca. ¡Que no vengan con cuentos chinos! ¡Esto se da acá!".dijo el cardenal.
Y, en un tono intimista: “Yo les confieso: cuando medito en esto, cuando lo veo, perdonen pero lloro. Lloro de impotencia. ¿Que le pasa a mi pueblo, que tenía los brazos abiertos para recibir a tantos migrantes y ahora los va cerrando y ha engendrado en su seno delincuentes que los explota, y los somete a la trata? ¿Qué le pasa a mi pueblo? Hoy más que nunca necesitamos de centinelas, para que quitemos esto".
Agregó que los demás ciudadanos son cómplices por apatía y por guardar silencio ante “este delito tan, tan nefasto como es la explotación, la esclavitud, y la trata en nuestra ciudad”. También pidió a los fieles que “recordemos que hay explotadores explícitos e implícitos. Los que callan y miran para otro lado, son explotadores implícitos”.
"Recordemos que también nosotros, todos somos migrantes por que nadie se queda aquí para siempre y sería muy triste que cuando tenga que mostrar el pasaporte, te digan: '¡debe la deuda de su existencia!'. Debe la deuda de ser hombre o mujer de bien. Debe la deuda del amor. Por que delante de sus ojos tu hermano era explotado y vos te callaste. Tu hermano era sometido a la trata y vos te callaste, tu hermano era esclavizado y ¡vos te callaste!”, subrayó el cardenal en un tono emocionado.