Hacia los altares

Con fecha 5 de julio 2013, recibida hace pocos días, la Congregación de la Causa de los Santos, nos autoriza para que la Curia Arquidiocesana de Mérida inicie el proceso que conduzca a la beatificación del Siervo de Dios Mons. Miguel Antonio Salas, miembro de la Congregación de Jesús y María, obispo que fue de Calabozo y quinto arzobispo de Mérida.

La noticia que apenas hemos dado a conocer ha generado un entusiasmo y alegría de quienes lo conocieron y trataron en vida. Empiezan a surgir testimonios y anécdotas, conocidas por quienes fueron testigos de las mismas que denotan la calidad humana y espiritual de ese hombre de Dios que fue Monseñor Salas. Nos toca ahora comenzar a recoger y dar a conocer a los cuatro vientos la vida y virtudes que lo adornaron y que constituyen una prueba de la presencia de la gracia a través de hombres de carne y hueso con quienes convivimos.

El proceso canónico encierra una serie de exigencias que iremos dando a conocer. Lo primero será conformar el equipo que lleve adelante la causa. El nombramiento de un postulador en Roma. Es decir, la persona acreditada ante la Santa Sede encargada de dirigir el proceso. A nivel diocesano se constituirá un tribunal, al estilo de la averiguación y seguimiento de cualquier causa judicial. Es una tarea ingente pues hay que recoger muchos datos de su vida. Sus escritos, su trayectoria y sobre todo, los testimonios que irán surgiendo de las personas que lo conocieron en vida.

Nos toca, ahora, en primer lugar, orar y encomendarnos a su intercesión. Sus restos reposan en la cripta de la Catedral Metropolitana de Mérida, que se convertirá, ahora más, en lugar de peregrinación y devoción. Pronto, abriremos un libro para ir recogiendo los pensamientos de quienes se acerquen a su tumba. Y pronto, también, circulará una semblanza de su vida. El Papa Juan Pablo II nos invitaba a dar a conocer los testigos de la fe del siglo XX. Ciertamente Mons. Miguel Antonio Salas, fue uno de ellos.

Pongamos en manos del Señor y de la Virgen este acontecimiento eclesial que nos ayude a aumentar nuestra fe y esperanza en el valor y vigor del evangelio, hecho carne en uno de sus hijos.

Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo
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