Blázquez, víctima de un mal periodista

Una situación dolorosa por varias razones. Primero, porque afecta a uno de los obispos más sacrificados y buenos del episcopado español. Un arzobispo con experiencia y recorrido, al que nunca antes le había pasado algo así. Y eso que tuvo que lidiar con aguerridos profesionales. Tanto durante su larga estancia en el obispado de Bilbao (donde sus palabras eran medidas el milímetro), como en su más corta presidencia de la CEE. Y nunca nadie lo pudo pillar en un renuncio. Porque es incapaz de cometerlos.
Y, ahora, en la plaza mucho más tranquila de Valladolid, un desaprensivo le monta este cirio. Un cirio injusto, desleal y nada profesional. Porque Blázquez no dijo lo que se le atribuye y, además, sus comentarios fueron 'oof the record', es decir no reproducibles. Al lanzarlos como noticia, el periodista de EFE no sólo imcumple el códio deontológico de la profesión, sino que, además, deja mal a todos sus ocmpañeros. Porque ninguno de ellos se hizo eco de tal "falsa" noticia. Porque no la hubo, como queda fehacientemente demostrado e la transcripción de la conversación que publica el arzobispado de Valladolid.
Le añade un plus de indignidad al "caso" el hecho de que el periodista sea de la agencia EFE, una agencia seria, solvente y pagada con el dinero de todos los españoles. El presidente de EFE o sus directivos tendrán que dar la cara, pedir disculpas, ponerse al servicio del arzobispo y amonestar, como se merece, al periodista que quebrantó gravemente el código ético de la profesión.
Conociendo a monseñor Blázquez, seguro que aprovecha el incidente para convertirlo en un motivo (uno más) de santificación. Asi son los buenos obispos. Y Blázquez es, sin duda, uno de los más buenos (y competentes) del episcopado español. Por eso, da más rabia, incluso, que se pueda jugar con el buen hacer y la buena fe del obispo bueno.
José Manuel Vidal