Cuenta Menorca.info que, tras despedirse ayer tarde en la Catedral de las comunidades parroquiales del arciprestazgo de Ciutadella (los días 7 y 8 lo hizo de los arciprestazgos del Centro y de Maó), monseñor
Joan Piris abandona mañana martes Menorca para cumplir con la nueva misión que le ha sido encomendada: ser el pastor de la diócesis de Lleida.
Durante sus siete años y medio de pontificado en Menorca, la labor pastoral de monseñor Piris ha sido obviamente una de sus preocupaciones principales, un campo en e l que queda mucho camino por recorrer. Al respecto, el obispo expone un deseo muy claro: “Deseo que el tren de la pastoral menorquina pase de Talgo a AVE, una pastoral de alta velocidad”.
A monseñor Joan Piris hay que agradecerle que haya impulsado iniciativas de gran calado y también su dedicación para rentabilizar parte del patrimonio diocesano y así avanzar en la autofinanciación.
Deja una huella muy profunda.