Para el Papa, Croacia es un don espiritual para la UE

"Es justo y necesario". Con las palabras del prefacio definió Benedicto XVI lo que piensa el Papa y el Vaticano de la entrada de Croacia en la Unión Europea. Siempre fiel a sus criterios, el Papa ve en esa incorporacón algo más que lo económico (que también). Cree Su Santidad que Crocia va a aportar, sobre todo, su humanismo cristiano, su especificidad cultural y espiritual profundamente católica, fraguada en la frontera con la ortodoxia y con el Islam. Croacia sigue siendo, pese a la galopante secularización mundial, un Estado profundamente católico. De los pocos, quizás con Polonia, que siguen sintiéndose orgullosos de definirse como tales. El Papa lo sabe y quiere subrayarlo en su visita aspotólica al bastión católico de los Balcanes.

De ahí que, ya en el avión recalcase dos ideas fundamentales. La primera es que la entrada de Crocia puede servir para recordar a la UE uno de sus principios fundantes: la unidad dentro de la diversidad. Europa unida es un mosaico de culturas. Y mosaico debe seguir siendo. Sin que el centralismo y la uniformidad se imponga. Sin que la burocratización y el economicismo aplasten cualquier diferencia. Un mosaico luce más cuanto más bellas y diferentes son las piezas que lo componen.

Y el otro principio, sin el cual el Papa cree que no puede garantizarse la supervivencia de Europa, es la recuperación de sus raíces cristianas. Europa es lo que es por su cultura cristiana. Y la entrada de una Croacia, católica en su inmensa mayoría y, además, orgullosa de serlo, puede ayudar a esa recuperación.

Si Croacia entra en la UE, el Papa podrá contar con un sólido aliado en su "cruzada" en pro de la regeneración cristiana de Europa y, por lo tanto de Occidente. Ésa es una de sus obsesiones principales. Uno de los objetivos prioritarios confesados de su pontificado. Su gran caballo de batalla, como repite una y otra vez y subraya siempre que puede. Volver a hacer visible el hecho cristiano en Europa. Y que los europeos testimonien su ser creyente (la esencia de su ser) en la vida pública. ¡Suerte, Santidad, en su loable intento! Incluso con Croacia en la UE la va a necesitar en una Europa que pierde su alma cristiana a pasos agigantados.

José Manuel Vidal
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