Para el Papa, Croacia es un don espiritual para la UE

De ahí que, ya en el avión recalcase dos ideas fundamentales. La primera es que la entrada de Crocia puede servir para recordar a la UE uno de sus principios fundantes: la unidad dentro de la diversidad. Europa unida es un mosaico de culturas. Y mosaico debe seguir siendo. Sin que el centralismo y la uniformidad se imponga. Sin que la burocratización y el economicismo aplasten cualquier diferencia. Un mosaico luce más cuanto más bellas y diferentes son las piezas que lo componen.
Y el otro principio, sin el cual el Papa cree que no puede garantizarse la supervivencia de Europa, es la recuperación de sus raíces cristianas. Europa es lo que es por su cultura cristiana. Y la entrada de una Croacia, católica en su inmensa mayoría y, además, orgullosa de serlo, puede ayudar a esa recuperación.
Si Croacia entra en la UE, el Papa podrá contar con un sólido aliado en su "cruzada" en pro de la regeneración cristiana de Europa y, por lo tanto de Occidente. Ésa es una de sus obsesiones principales. Uno de los objetivos prioritarios confesados de su pontificado. Su gran caballo de batalla, como repite una y otra vez y subraya siempre que puede. Volver a hacer visible el hecho cristiano en Europa. Y que los europeos testimonien su ser creyente (la esencia de su ser) en la vida pública. ¡Suerte, Santidad, en su loable intento! Incluso con Croacia en la UE la va a necesitar en una Europa que pierde su alma cristiana a pasos agigantados.
José Manuel Vidal