Algo huele a podrido en la Iglesia belga

El informe, realizado por la propia Iglesia, es demoledor. Con unos 475 curas imputados y miles de víctimas. Algunas no aguantaron más y se suicidaron. No es que hubiera unas cuantas manzanas podridas. es que había muchas. ¿Estaba todo el sistema podrido? ¿Lo sigue estando? ¿Quién paga por el silencio cómplice de la jerarquía? Con un obispo (uno, por ahora), que abusaba de su propio sobrino. Y con un cura que abusaba incluso de niños esquimales. Una situación de excepción que necesita medidas excepcionales por parte de Roma. Como en irlanda. O más.

El Vaticano tiene que nombrar visitadores y limpiar a fondo la porquería belga y el ya llamado "caso Dutroux de la Iglesia". Y en este tema, da igual que los cómplices y consentidores sean progres (Danneels) o carcas (Law). Todos son igualmente victimarios.

Y, de paso, podría pedir a los actuales prelados belgas más arrepentimiento, más dolor y más capacidad de pedir perdón. O, al menos, que se les note más. Deberían estar avergonzados y llorando en la rueda de prensa. Y no lo hicieron. Ni siquiera pidieron perdón por los pecados de su hermanos en el sacerdocio.Y hasta intentaron echar balones fuera y extender la lacra a toda la sociedad. Saco y ceniza para todos. Y escarnio público.

Y, en la aldea global, lo que hace un cura o un fraile o un obispo en Bélgica salpica a toda la Iglesia. Y la reacción pacata y mínima de los obispos belgas, también.

José Manuel Vidal
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