¿Una murga blasfema?

La decisión ha sido adoptada por todos los miembros de la agrupación y ha obligado a algunos de ellos a dimitir de las hermandades a las que vienen perteneciendo desde hace años. En concreto, algunos miembros de esta murga forman parte de juntas directivas de varias cofradías locales.
Desde el pasado miércoles han mantenido reuniones con el sacerdote para hacerle ver que su intención no es blasfema y que utilizan una acepción de la palabra hostia que nada tiene que ver con el significado religioso de la misma. Aunque inicialmente algunos miembros se desligaron de la murga ante las advertencias del párroco, posteriormente han decidido todos salir adelante contando con el apoyo popular, de familiares, amigos, asociaciones carnavalescas y otros colectivos culturales.
El párroco del pueblo, Miguel Varona, les amenazó con la excomunión por llamar al espectáculo de este año «La última hostia». El director de la murga, Antonio Márquez, explicó que Varona, al tener conocimiento del citado título, les pidió una reunión para informarles de que la Iglesia considera la utilización de esa palabra como una blasfemia.