Estamos metidos de lleno en el Viernes Santo después de haber conmemorado ayer la Cena del Señor, su Última Cena. "Nos amó hasta el extremo".
Es día de SILENCIO PROFUNDO. "Mi Señor" está agotando sus últimas horas, con la compañía de su bendita Madre y ALGUNAS MUJERES que le siguieron hasta la cruz junto al discípulo predilecto. ¡La mujer........!
Sí, el corazón femenino tiene unas capacidades indescriptibles para amar hasta el final. No me canso de considerar a María la Magdalena que no se apartó de Su lado ni en la cruz ni en el sepulcro: "Si tú LO has llevado, dime dónde LO has puesto y yo LO llevaré". ¡María, tú estás loca rematada, sí, loca por "tu Señor"! ¿Qué quieres hacer con tu Maestro muerto? ¿Para qué quieres "ya" a un muerto? Es que en el corazón de M. Magdalena Jesús seguía vivo, ni la muerte pudo arrebatárselo, ella como fuera, quería retenerlo SIEMPRE consigo.
No esperaba jamás encontrarle RESUCITADO, No, ella lo buscaba muerto, pero... aún seguía siendo su Amor, su Maestro. El corazón tiene razones que no entiende la razón. Su enamorado amor por su Señor y Maestro mereció la respuesta: ser la PRIMERA en ver a Jesús resucitado. ¡María........! ¡Maestro......! Ya quisiera yo seguir así a "mi dulce Señor". Su Madre bendita, la más fiel, totalmente fiel a su Hijo, me enseñará a CONOCERLE y seguirle.
Permanecer en un silencio profundo VIVIENDO con "mi Señor" sus últimas horas: horas de perdón para quienes le estaban matando; horas de entregarnos a todos los hombres a SU MADRE, la prenda más querida y más preciada que le quedaba; horas de poner totalmente su espíritu en las manos del Padre. SILENCIO INTENSO Y CONTEMPLACIÓN INTERNA. "Me amó y se entregó por mí".
"No me mueve, mi Dios, para quererte” ....
Saludos: María