(Giovanni Maria Vian, L'Osservatore).- No raramente se reprocha a Benedicto XVI atención escasa e incluso poca sensibilidad respecto a los escenarios y los problemas internacionales. Pero nada más lejos de la realidad. Lo muestra una vez más su discurso al cuerpo diplomático. Obviamente el Papa es ante todo el sucesor del apóstol Pedro y la presencia de la Santa Sede en el mundo tiene un carácter primaria y esencialmente religioso. Sin embargo, precisamente porque el obispo de Roma y su Iglesia están al servicio del Evangelio y de la familia humana, alta es su atención a los sucesos del mundo.
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