Decenas de miles de personas llenan San Pedro desde la madrugada Una noche en blanco por Juan Pablo II
Decenas de miles de personas llenan ya la plaza de San Pedro del Vaticano y las calles adyacentes para asistir a la proclamación como beato del papa Juan Pablo II.
Desde primeras horas de la madrugada miles de fieles, entre ellos polacos, españoles, italianos, franceses y latinoamericanos, hicieron fila para entrar en el recinto vaticano. Pese a lo anunciado sí había entradas para algunas partes del recinto.
Los primeros que entraron lo hicieron en la adyacente Vía della Conciliazione y durante la madrugada se abrieron las entradas a la plaza de San Pedro.
Miles de fieles católicos acamparon esta noche en las inmediacionel Vaticano en espera de la beatificación de Juan Pablo II, que iniciará a las 10:00 horas locales (08:00 GMT) del domingo 1 de mayo.
Desde el inicio de la Vía de la Conciliación, la avenida que une San Pedro con el Río Tíber, miles de personas comenzaron a circular lentamente hacia la plancha asfáltica, donde esperarán de la ceremonia que comenzará a las 10:00 horas local. Al pasar frente a la prensa internacional algunos peregrinos se quejaron de una mala organización del evento, sobre todo de la lejanía de los baños químicos. 'La organización es un asco!', gritó un feligrés italiano, visiblemente enfurecido. Otras dos católicas, también italianas, relataron que en un bar del inicio de la Vía de la Conciliación durante la noche se cobró un euro (1.5 dólares) por el uso del baño.
Tras la conclusión de una vigilia nocturna en el Circo Máximo, una explanada al aire libre en el centro de Roma, decenas de miles de personas se dirigieron caminando hacia la Plaza de San Pedro, que se encuentra blindada por los servicios de seguridad.
Según la Prefectura de lapital italiana, a la vigilia asistieron unos 200 mil católicos, muchos de las cuales decidieron pasar la noche cerca de los accesos a la zona limitada para ingresar apenas se abran las vallas, alrededor de las 05:00 horas locales (03:00 GMT) del domingo.
En el camino del Circo Máximo a la Plaza de San Pedro ocho iglesias católicas permanecieron abiertas para ofrecer a los fieles una ''escala espiritual'' en su camino al Vaticano. En los templos se organizaron maratones de oración, cánticos y reflexiones.
El ambiente entre los feligreses era de fiesta: muchos de ellos cantaban, aplaudían, portaban banderas de sus países o estandartes.
El área blindada en torno a la sede apostólica no incluyó solamente la Plaza de San Pedro, también la Vía de la Conciliación (una ancha avenida) y sus calles aledañas.
En torno a los accesos, los peregrinos, en su mayoríaenes, sacerdotes y monjas, armaron sus bolsas de dormir para resguardarse del frío. Mientras que otros aprovecharon para tocar la guitarra o compartir algo de comer, con la esperanza de ''matar el tiempo''.
El idioma que más se escucha es el polaco, ya que miles de ellos asisten a la beatificación del primera papa polaco de la historia.
La beatificación de Juan Pablo II es una de las más multitudinarias de la historia de la Iglesia, ya que, según el Prefecto de Roma (gobernador civil), Giuseppe Pecoraro, asisten más de un millón de personas.
También es un evento histórico sin precedentes, ya que en los últimos mil años de la Iglesia Católica ningún papa proclamó beato a su predecesor, como ocurrirá hoy.
Aunque Benedicto XVI decidió al principio de su pontificado no oficiar ceremonias de beatificaciones y sólo de canonizaciones, de nuevo hará una excepción.
Los devotos, sillas y botellas de agua en mano, comenzaron a llegar a la plaza de San Pedro a partir de las 5.30 horas local (03.30 GMT), tras participar la pasada noche en una Vigilia en la Circo Massimo de Roma.
Los "números" de la beatificación son de vértigo: un millón los fieles previstos, que han llegado hasta Roma en autobuses, trenes especiales, una decena de barcos, decenas de aviones chárter, más los que han llegado por sus propios medios.
Más de 3.000 policías, entre municipales, carabineros y policía, vigilan el evento y jóvenes voluntarios ayudan a los asistentes. Todas las calles adyacentes al Vaticano están cortadas al tráfico y las medidas de seguridad son fuertes.
La policía recorre en lancha el río Tíber, cercano al Vaticano.
Se han instalado 14 pantallas gigantes de televisión para que todos puedan seguir la ceremonia, 400 retretes químicos, un hospital de campaña y un centenar de ambulancias.
La plaza de San Pedro se ve desde lo alto cubierta por un gran manto humano.
(Rd/Agencias)