Bach, Cantata BWV 47



Seguimos con el recorrido pausado por las cantatas bachianas, tras la semana mariana que te he propuesto. Ya llevamos unas cincuenta cantatas y aún nos quedan unas doscientas más ya que el maestro compuso muchas en varios ciclos para los distintos puestos en que estuvo. Todas ellas son un abismo en el que sumergirse.

Hoy, Johann Sebastian Bach (1685-1750) nos propone la cantata Wer sich selbst erhöhet, der soll erniedriget werden, BWV 47, cuyo título puede traducirse por "El que se enaltece será humillado". Fue estrenada el 17 de octubre de 1726 en Leipzig, siendo ese día el 17º domingo tras la Trinidad. El texto es del poeta Johann Friedrich Helbig, siendo la única con libreto de este autor que compuso Bach. Se refiere a la curación un enfermo en sábado por parte de Jesús, girando en torno a la petición y la oración.

Destaca, como es habitual en Bach, el extenso coro inicial de 228 compases. Está formado por una parte fugada en el coro y un acompañamiento no fugado en la orquesta. Esta realiza distintos motivos y ritornellos para engrandecer la música. La aria para soprano que viene ha causado distinta controversia entre los estudiosos debido a la que requiere un instrumento obligado agudo que no está especificado. Parece ser que es un órgano. El movimiento refleja perfectamente la humildad del siervo de Dios. Tras un recitativo viene una aria con oboe y violín obligados con el continuo moviéndose de forma imitativa. La obra concluye con el habitual coral, en este caso especialmente simple.

Las partes de esta cantata son:

1. Coro: Wer sich selbst erhöhet, der soll erniedriget werden
2. Aria: Wer ein wahrer Christ will heissen
3. Recitativo: Der Mensch ist Kot, Stank, Asch und Erde
4. Aria: Jesu, beuge doch mein Herze
5. Coral: Der zeitlichen Ehrn will ich gern entbehrn

La sencilla instrumentación es: soprano, bajo, coro, dos oboes, dos violines, viola, órgano y bajo continuo.

La partitura puedes conseguirla aquí. El texto en español de la cantata lo tienes aquí.

La interpretación, bellísima, es la de Ruud Van der Meer (bajo), el Wiener Sängerknaben y el Chorus Viennensis junto con el Concentus Musicus Wien dirigido por Nikolaus Harnoncourt.

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