Dialoguemos



¡Feliz miércoles! La composición que te traigo hoy podemos calificarla de exquisita ya que la música de este compositor casi toda puede calificarse así. El texto está tomado de la Biblia, concretamente de El Cantar de los Cantares, y eso hace que la música también tenga una especial sensualidad. De vez en cuando viene a nosotros algún maestro algo más desconocido que nos sorprende con un bombón que es tan dulce que su sabor perdura y perdura en nuestro paladar. ¿Te apetece un trocito de chocolate?



Pues en ese caso vamos a quedarnos en compañía de Daniel-Lesur (1908-2002), compositor francés nacido en París. Su nombre era Jean-Yves Daniel-Lesur pero a él le gustaba abreviarlo así. Destacó también como organista que se formó nada menos que con Charles Tournemire. En 1935 fue profesor en la Schola Cantorum. Colaboró codo con codo con Joliet y Messiaen para estar en la vanguardia de la música contemporánea francesa. Entre 1971 y 1973 fue director de la Ópera Nacional de París. Su trabajo de organista también le proporcionó buenos momentos ya que entre 1927 y 1937 fue segundo organista en Santa Clotilde de París tras Tournemire y hasta 1944 lo fue de la Abadía Benedictina de París. Su música, en muchos aspectos, tiene puntos comunes con la de su amigo Messiaen y a este respecto dijo nuestro compositor de hoy: «Siempre he pensado modalmente. Por tanto, fui receptivo tanto a la diversidad como a las inmensas posibilidades de la polimodalidad. Messiaen progreivamente enriqueción su música con elementos tomados de varios tipos remotos de música. Con respecto a mí, he permanecido más atado a la tradición francesa».

Lesur nos trae hoy Dialogue. Se trata de una de las siete partes en las que se compone su composición «Cantar de los cantares», obra para coro compuesta en 1953; a veces la masa coral está dividida hasta en doce partes. Toda la riqueza armónica del compositor está presente en esta obra, y en especial en el fragmento de hoy. El compositor nos ofrece un intenso caleidoscopio siempre cambiante y en constante transformación, de unas voces llenas del sabor del Antiguo Testamento. Este «Diálogo» abre la obra y está compuesto en forma de diálogo de las voces femeninas con las masculinas, en la forma en que los amantes conversan en la obra bíblica. Lesur intercala diversos aleluyas que poco a poco van dando a la obra consistencia y textura de una forma especialmente bella.

La interpretación es del conjunto I Fagiolini dirigido por Robert Hollingworth.

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