Oh, Virgen prudentísima



En esta semana de la Asunción de la Virgen quiero dedicarla entera a distintas músicas relacionadas con la Madre de Dios. Hoy empiezo con uno de los grandes del Renacimiento. Su nombre es un verdadero icono dentro de la música y, por tanto, no está mal para empezar este mini-ciclo mariano. Espero que lo disfrutes tanto como yo.

Me refiero al gran Josquin Des Prez (c1450-55-1521), maestro francés nacido cerca de Saint Quentin. Hablando de polifonía podemos decir que forma parte de los grandes junto con Dufay, Ockeghem, Palestrina, Lassus, Byrd y Victoria, que quizá son los nombres referenciales. Josquin es un verdadero puente entre la Edad Media y el Renacimiento. Su nombre es un diminutivo de Josse, un nombre de un santo bretón. Parece ser que estuvo en contacto con Ockeghem. Estuvo durante mucho tiempo en Roma y posteriormente se trasladó a Ferrara. Cuando murió era canónigo en Condé-sur-l’Escaut. Se dice que Martín Lutero dijo de él: "Otros músicos hacen con las notas lo que pueden, Josquin lo que quiere".

Hoy te traigo una obra suya titulada O Virgo prudentissima, a 6 voces. Está contenido en su obra "Liber selectarum cantionum" de 1520. Está escrito con dos textos: uno que es un poema contemporáneo de Angelo Poliziano, de título "O Virgo prudentissima" y otro con una antífona mariana del magníficat para las fiestas marianas titulada "Beata mater et innupta virgo", que sirve como cantus firmus. Se trata de una obra de madurez de Josquin en la que muestra su talento en lo que se refiere a polifonía y contrapunto. Josquin modificó sutilmente el texto de Poliziano para que sirviera aún mejor para sus intereses. Ninguno de los motetes bitextuales de Josquin alcanza tal grado de perfección como este. Está escrito en dos partes y, como puedes ver, Josquin demuestra una alta cota de sensibilidad, alcanzando en la obra un verdadero clímax musical.

La interpretación que te ofrezco se debe a la Capella Sancti Michaëlis dirigida por Erik Van Nevel.

Volver arriba