Un testamento aún más nuevo



¡Feliz lunes! Poco a poco va marchando el mes de octubre y espero que lo haga a buen ritmo, sin demasiados baches. Para ir empezando esta semana te propongo disfrutar de una música que puede resultar algo difícil de escuchar pero que seguro te recompensará el esfuerzo de hacerlo. Fue compuesta por uno de los grandes maestros del pasado siglo XX cuya música sigue siendo actual y no ha perdido ni un ápice de la actualidad que tenía en el momento de ser escrita.



Nos visita hoy Luciano Berio (1925-2003), compositor italiano nacido en Oneglia. Si nos fijamos en la segunda mitad del pasado siglo XX Berio es uno de los compositores más destacado de ese periodo, destacando por obras muy atractivas para la audiencia. Tras la Segunda Guerra Mundial estudió en Milán con Ghedini, y empezó a componer obras en estilo neoclásico. Tras casarse con Cathy Berberian conoció a Dallapiccola y este le enseñó el método serialista, que comenzó a explorar junto con la música electrónica. Esta la exploró junto con Maderna, Pousseur y Stockhausen. Precisamente con Maderna fundó el primer estudio de música electrónica en Italia. Poco a poco Berio se hizo cada vez más activo organizando conciertos. Luego exploró las fronteras del sonido, sobre todo del vocal. Su técnica la fue enseñando en cursos y talleres que dio por casi todos los lugares del mundo, y también con la intención de popularizar la música contemporánea, algo que consiguió con un estilo que incluso podemos llamar de ecléctico. Berio sin duda alguna es uno de los compositores más destacados de la música contemporánea, pilar fundamental de ella.

Este mago del sonido nos ofrece hoy Canticum Novissimi Testamenti. Se trata de una obra, subtitulada «Ballata», compuesta entre 1989 y 1991 para cuatro clarinetes, cuarteto de saxofones y un conjunto vocal formado por ocho voces. El texto empleado por Berio pertenece a Edoardo Sanguineti. Este escribió en realidad una «antipoesía», ardua pero gratificante a la vez, simple pero llena de recovecos. Toda la ironía, política, los estereotipos y otros aspectos de la obra de Sanguineti los refleja Berio en esta intensa obra. Berio desarrolla una especie cámara de memoria en eco usando distintas distribuciones paralelas de sonidos. Como es habitual en Berio, se trata de una «work in progress», una obra que se va haciendo a sí misma en la que Berio usa solo un fragmento del texto original. El maestro construye la pieza a partir de líneas modulares que se van abriendo y desplegando a nuevos descubrimientos. Quizá es la mejor palabra que describe esta composición: un descubrimiento.

La interpretación es del CvA Ensemble de Ámsterdam.

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