LLeva 19 días de ayuno por la "reconciliación" en Sucumbíos Correa pide a monseñor López Marañón que deje la huelga de hambre
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, pidió hoy a Gonzalo López Marañón, que fue obispo por cuarenta años de la provincia de Sucumbíos, que deje la huelga de hambre que mantiene desde hace 19 días por la "reconciliación" en esa zona donde dos modelos de iglesia están enfrentados. "Un llamado a la iglesia de Sucumbíos ya a reconciliarse, a superar diferencias, a caminar unidos, y monseñor, tiene 77 años, estoy muy preocupado, ya lleva más de quince días de ayuno, ya levante el ayuno, las cosas van a mejorar", dijo Correa en su informe semanal de labores.
Le pidió al sacerdote que "cuide su salud" e insistió en la necesidad de que se reconcilie la iglesia de Sucumbíos.
La Cruz Roja ha señalado que la salud del obispo se mantiene "estable".
El sacerdote López Marañón se alimenta de agua con miel de abeja pura y, consume también un hidratante que le recetó el médico.
El pasado 3 de junio, María Vaca, portavoz oficial de la jornada de ayuno y oración de López, pues el padre no concede entrevistas, explicó a Efe que el sacerdote no volverá a probar bocado hasta que no haya "signos visibles de la reconciliación" en Sucumbíos.
Durante cuarenta años, los Carmelitas de los pies descalzos, orden de López Marañón, construyeron un modelo de iglesia social y comunitario, en el que participaban todos los habitantes de Sucumbíos a través de una Asamblea Diocesana, formada también por grupos laicos, explicó Vaca.
Sin embargo, cuando López Marañón, de origen español, se jubiló, el Vaticano designó como su sustituto a Rafael Ibarguren de los Heraldos del Evangelio, quienes llegaron a Sucumbíos en octubre de 2010, "desconociendo" a la Asamblea Diocesana e implantando un modelo en el que esta orden "se asume como única instancia de toma de decisiones", argumentó Vaca.
Desde entonces, los seguidores de ambas órdenes viven enfrentados en Sucumbíos e incluso sus diferencias llegaron a los puños, por lo que al final la Conferencia Episcopal Ecuatoriana expulsó a ambas órdenes de la región y el vicariato pasó a manos del obispo ecuatoriano Ángel Polivio Sánchez, que no pertenece a ninguna orden.
Aún así, las pugnas entre los seguidores de ambos modelos aún siguen, por lo que López Marañón con esta acción pide, entre otras cosas, que se respete la Asamblea Diocesana y que finalicen las disputas entre los habitantes de la provincia. (RD/Efe)