"El pulmón del planeta está siendo saqueado por intereses económicos" Lily Calderón: "Necesitamos una Iglesia que pise barro, se ensucie y sueñe con el pueblo"
(Vicente Luis García).- Lily Calderón es una joven abogada, nacida quechua en los Andes peruanos, que tras varios años trabajando en el Vicariato de Yurimaguas, en la Amzonía, ha decidido trasladarse a España para ampliar su formación con un máster sobre política medioambiental. Pero Lily sigue vinculada a su pueblo y a la denuncia de los abusos que se están llevando a cabo en aquella zona del planeta. Esta mujer es parte de la Primera Escuela de formación en Derechos Humanos de la REPAM, Red Eclesial PanAmazónica, y desde España mantiene el contacto y participa en los trabajos de esta plataforma, como el informe sobre violación de derechos humanos en la Amazonía. En nombre de la REPAM Lily Calderón aprovechará su presencia en España para dar a conocer a grupos e instituciones este informe, en cuya redacción ha participado directamente.
Este informe, que aún no se ha publicado, será presentado próximamente en Madrid de la mano de Cáritas española, entidad que forma parte también de la REPAM. Del mismo modo Calderón tiene previsto dar a conocer este informe a otras instituciones civiles como la Secretaría General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación
La REPAM está trabajando también en las tareas previas al Sínodo Panamazónico, encargándose de realizar las encuestas a las diversas comunidades que viven en este pulmón del Planeta.
¿Cual es el problema o los problemas más graves que hoy amenazan a la Amazonía y a las poblaciones indígenas que habitan en ella?
Para resaltar la importancia de la Amazonía y de las poblaciones indígenas quisiera subrayar que la Amazonía es uno de los ecosistemas más bio y socio diversos del planeta, comprende 5.5 Millones de km2, formado por 9 países: Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Surinam, Guyana, Guyana Francesa y Bolivia. De toda la población que habita, 380 son Pueblos indígenas, 140 pueblos en aislamiento voluntario, 240 lenguas habladas. Toda esta región es lo que se denomina "pulmón del planeta". Desde hace un tiempo, está siendo saqueada por intereses económicos, vulnerando derechos elementales y sagrados de las comunidades que habitan en ella. No solo los daños son irreversibles sino que, las nuevas generaciones del mundo tienen que adaptarse a la crisis ambiental lejos de gozar de un ambiente sano y equilibrado que hemos heredado gratuitamente.
Desde mi experiencia, puedo decir que los problemas que amenazan tanto al medio ambiente como a las comunidades indígenas son múltiples, complejos y maquinados detalladamente por el poder económico y su cómplice, el Estado. Entre ellas tenemos: la tala ilegal de los bosques; tráfico ilegal de madera; derrame de hidrocarburos- petróleo; tráfico de tierras, invasiones; expropiaciones; contaminación de los ríos; la minería ilegal y la expansión de los monocultivos como la palma aceitera y la soja.

Es ilógico que un país mega diverso, pluricultural, andino y amazónico como el Perú, se implanten políticas que tiendan a destrozar su propia riqueza. Desde hace años se nos viene vendiendo el cuento que la forma de superar la pobreza y dinamizar la economía es aprobando proyectos de gran interés nacional como los proyectos mineros, petroleros, hidroeléctricos. Estas iniciativas tienen como objetivo explotar los recursos existentes en el sub suelo. Desgraciadamente, esos recursos están en territorios de las comunidades indígenas, campesinas y ribereñas a quienes el Estado les ha negado el derecho de propiedad pese a la basta legislación que les ampara. No solo afecta a estas comunidades que directamente no pueden defenderse sino a comunidades no contactadas que han optado aislarse y que por esa naturaleza están en la indefensión absoluta. Constitucionalmente, y con las leyes complementarias, se dice que los territorios de comunidades indígenas y campesinas en esta parte de la amazonía peruana son inalienables, imprescriptibles e inembargables. Se dice también que cuando los bosques se califican de protección o forestal, el Estado es el único dueño.
Finalmente, se dice que cuando algún proyecto afecte intereses de comunidades indígenas o campesinas, se tiene que hacer la consulta previa, libre e informada. La realidad es otra. El Estado finalmente decide aunque ello implique pasar por alto la voluntad del pueblo.
La gran mayoría de las comunidades, desde antes de la existencia del Estado, han estado, y están, ubicadas en zonas que por su capacidad de uso mayor califican de protección y forestal, por tanto, se les niega el derecho a titularse. Sin embargo, el gobierno está adjudicado estas áreas, autorizando el desbosque a proyectos como el cultivo de palma aceitera. Este hecho ha generado gravísimos impactos ambientales: se ha contaminado ríos, talado árboles de gran valor económico, desaparecida flora, fauna y el daño ambiental es incuantificable. Lo más grave, se ha afectado la vida de comunidades que viven del bosque. Hoy por hoy, muchas de ellas son los esclavos modernos: sin tierra, techo y trabajo. Paradójicamente, su riqueza los ha convertido en pobres.
El gobierno peruano ha publicitado, por ejemplo, que este tipo de cultivo, el de la palma aceitera, va recuperar los suelos degradados, va recuperar áreas deforestadas y va mejorar la economía del campesino. Cada día crece la pobreza y las regiones donde se promueve este tipo de cultivos, son regiones calificadas como las más pobres y con mayor índice de deforestación.
Las concesiones para la explotación de lotes petroleros y centrales hidroeléctricas es otro dolor de cabeza para los amazónicos. Muchos dirán que somos perros del hortelano: no explotamos y no dejamos que exploten ¡qué tontos! 40 años de explotación petrolera en la Región Loreto y las comunidades no tienen los servicios más básicos. Los 40 años de experiencia nos dice que sólo se ha contaminado, saqueado y usado el territorio ancestral de las comunidades para el transporte del crudo a cambio de contaminación y destrucción de su habitad
Todos estos atropellos han sido motivos de múltiples protestas. La respuesta del Estado ha sido perseguir a los líderes con graves denuncias ante el Poder Judicial y llamarnos ciudadanos de segunda categoría, donde el interés de la mayoría debe primar sobre la minoría. Las miradas sobre la amazonía no son sanas. Nuestra comodidad es gracias a la desgracia de otros. Nuestra responsabilidad es implicarnos en su defensa.
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