Oussama ben Laden ya no está...

Editorial del P. Charles Delhez, SJ, a publicar en “Dimanche Express”, n°18 del 15 de mayo de 2011

Oussama ben Laden ya no está...

Seguramente la reacción del Vaticano por boca de su portavoz, el P. Federico Lombardi, fue la más justa: “Oussama ben Laden, como lo sabemos todos, carga con la grave responsabilidad de haber sembrado la división y el odio entre los pueblos y de haber manipulado la religión con tal finalidad. Ante la muerte de un hombre, un cristiano no se alegra nunca, pero reflexiona sobre la responsabilidad de cada uno delante de Dios y delante de los hombres, actuando siempre para hacer crecer la paz y no el odio.” En efecto, uno no puede alegrarse nunca de la muerte de alguien, sobre todo cuando la muerte se asemeja a una venganza. No es digno que hombres y mujeres bailen al anuncio de este ajuste de cuentas, ni siquiera si lo hacen en representación de las víctimas. En la Biblia, cuando David se entera de la muerte de su hijo Absalom, que se ha convertido en su enemigo, él lo deplora: ¿Por qué no he muerto yo en tu lugar?

Esto no quita el que parezca evidente que su revolución mediante la violencia haya fallado, y precisamente por la violencia. Jesús había advertido: “Quién maneja la espada morirá por la espada.” Es lo que nos muestra la Biblia, en el Antiguo Testamento. Las guerras no faltan en ella, tampoco los cadáveres, y además en todos los campos. La violencia forma parte de nuestra historia. Habrá sido necesario un hombre como Jesús para ponerle fin. Y sabemos a qué precio. Sus discípulos harán la misma elección hasta que, tres siglos más tarde, los cristianos – cabe lamentarlo – se decidan a entrar en el ejército, para defender el Imperio romano amenazado. Comenzará entonces la alianza del sable y del hisopo. El Reino de Dios no es de este mundo.

Esta muerte no habrá hecho correr grandes lágrimas por las mejillas de los musulmanes. Un gran número de ellos son plenamente conscientes de que Ben Laden daba una imagen muy triste del Islam. La primavera árabe intenta por cierto franquear otros caminos, cuyos rumbos debemos apoyar… A la espera de esto, muchas preguntas siguen sin respuesta. ¿El terrorismo ha muerto de verdad? ¿Un proceso equitativo - al que cada persona tiene derecho - no habría revelado cosas que no se deseaban oír? ¿Este asesinato no sirve demasiado la propaganda americana y occidental? ¿Se cree de verdad, en efecto, que el diálogo con el Islam se reduzca a la pregunta sobre Ben Laden y que, habiéndola “resuelto”, se haya encontrado una solución, justo cuando Al-Qaeda es sin duda muy minoritario? ¿Cómo se coloca geopolíticamente Pakistán? En resumen, este “desenlace” no es quizá más que un episodio muy pequeño del rompecabezas geopolítico de este siglo XXI.

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Fuente en francés: DESPACHOS CATHOBEL - INTERNACIONAL -
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