CUARTO DOMINGO DE PASCUA . El Buen Pastor

CUARTO DOMINGO DE PASCUA (Jn 10, 1-10)

… “ÉL VA LLAMANDO POR EL NOMBRE A SUS OVEJAS Y LAS SACA FUERA.”

En la relectura de los textos evangélicos que estamos llevando a cabo en este Tiempo Pascual, hoy encontramos una fascinante luz interpretativa, para comprender hasta dónde llega el amor de Dios, revelado en Jesús.

En una de las parábolas más entrañables del Evangelio, Jesús se identifica con el Buen Pastor, el que da la vida por sus ovejas y las llama una a una por su nombre, y ellas conocen su voz, y lo siguen.

Una vez celebrado el Misterio Pascual, se descubre que la parábola del Pastor no es sólo un género literario, sino el autorretrato mismo de Jesús, su propia vida entregada.

Debo reconocer que no había unido el tratamiento personalizado que da el Buen Pastor a sus ovejas con los pasajes de Pascua. Cabe relacionar muy bien el capítulo 10 de San Juan con el capítulo 11, ver entre ellos la correspondencia de la resucitación de Lázaro, al que llama por su nombre (Jn 11), y la condena que decretan contra Jesús por causa de su amigo de Betania. Si recordamos los relatos pascuales, el primer día de la semana, Jesús se dirige a la Magdalena por su nombre propio, y ella, al oírlo, reconoce al Maestro. A los ocho días, se presenta el Resucitado en el cenáculo y llama a Tomás para mostrarle sus heridas. Al final del Evangelio de San Juan, después de comer, Jesús llama al Apóstol Pedro por su nombre y apellido: “Simón, hijo de Juan”. En todos los casos son personas que se han alejado o sufren especialmente la ausencia de Cristo.

Jesús, en el texto parabólico, afirma: “Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz”. Y en el que se refiere a Pedro, el Maestro le dice: “Tú, sígueme”. Sin duda, desde los pasajes pascuales, la parábola del Buen Pastor adquiere un significado nuevo.

DISCERNIMIENTO
¿Te sientes llamado por Jesús por tu propio nombre? ¿Descubres la delicadeza del Resucitado, que se hace presente en tu vida, en las circunstancias más dolorosas, y te deja sentir, por la paz interior, su presencia amiga? ¿Podrías recordar algún momento de tu historia que de manera paradójica, cuando las circunstancias han sido más difíciles, has sentido, sin embargo, consolación?

TESTIMONIO
Los que escucharon su nombre, pronunciado por Jesús resucitado, lo siguieron. María abrazó los pies de su Maestro, Tomás lo confesó Señor y Dios; Simón Pedro llegó a morir crucificado. ¿Te sientes del número de los discípulos de Jesús? ¿Te da alegría saberte cristiano?
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