Preces de los Fieles (D. 20º TO C 18.08.2013)

JESÚS, REFERENCIA PARA NO PERDER EL RUMBO

La vida siempre es lucha. Crecer en conocimiento y habilidades, vivir en armonía, producir bienes, ayudar a los más débiles, buscar sentido a la existencia... Todo exige evitar la holgazanería, y trabajar por un mundo mejor. Así proponía Jesús, siguiendo la tradición judía, el Reino de Dios, el mundo mejor. Hay que construirlo con los “talentos” que cada uno tiene: “negociad mientras vuelvo”, era un imperativo que Jesús percibía en el Amor del Padre (Lc 19,11-27; Mt 25, 14-30). En esta tarea queremos participar nosotros, al estilo de Jesús.
Comprometámonos diciendo: fijos los ojos en ti, Jesús, que inicias y completas nuestra fe.

Pidamos por la Iglesia, el conjunto de personas llamadas por el Espíritu de Jesús a anunciar el Reino de Dios, viviéndolo en sus comunidades y ayudándolo a nacer en todos los pueblos. Como parte de la Iglesia nosotros nos comprometemos en esa tarea diciendo:
fijos los ojos en ti, Jesús, que inicias y completas nuestra fe.

Pidamos por la sociedad civil, por sus representantes, por las diversas instituciones...
Como Jesús, nosotros les invitamos a trabajar, a no ser holgazanes, a no dejarse llevar por el afán de acaparar y mantener situaciones de corrupción e injusticia... Nos comprometemos aquí, en la comunidad, a ser fermento de un mundo mejor, diciendo:
fijos los ojos en ti, Jesús, que inicias y completas nuestra fe.

Recordamos ahora a los más débiles de nuestro mundo: enfermos, parados, estafados por los más hábiles, envueltos en adicciones degradantes...
Para que nuestra vida sea como la de Jesús, que les acogía, perdonaba, restablecía...
Nos comprometemos a ello diciendo:
fijos los ojos en ti, Jesús, que inicias y completas nuestra fe.

Como Jesús, muchos, en nuestro mundo y en nuestra Iglesia, “llegaron a la sangre en la lucha contra el mal”. Son los mártires, los testigos de la bondad y la fraternidad que propuso Jesús. Unos conscientes de la fe y otros sin saber que Jesús está en el hambriento, sediento, desamparado... Fueron perseguidos, maltratados, muertos... por amor a la vida, a la paz, al Reino de Dios. Nos solidarizamos con ellos diciendo:
fijos los ojos en ti, Jesús, que inicias y completas nuestra fe.

Nosotrostodavía no hemos llegado a la sangre en nuestra pelea contra el mal”. Como Jesús queremos “poner nuestra cara como pedernal, sabiendo que no quedaremos defraudados” (Is 50,7).
Para animarnos en el esfuerzo por amar como somos amados por el Padre, expresamos nuestra fe en la ayuda divina diciendo:
fijos los ojos en ti, Jesús, que inicias y completas nuestra fe.


Acepta, Padre de todos, nuestra fe y nuestro compromiso por hacer posible un mundo mejor, una Iglesia mejor, una parroquia mejor, unas personas más como tu Hijo y hermano nuestro, Jesús de Nazaret, que vive por los siglos de los siglos.
Amén.

Rufo González
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