Ivan Ortega con Rosa Diez.

Llevo tiempo queriendo escribir este artículo pero siempre la pereza y las múltiples obligaciones y compromisos me han hecho postergar este propósito. Hoy, sin embargo, me decido a escribir, indignado por la agresión de unos fascistas cualesquiera a Rosa Díez, tras los insultos de otros compañeros de camada a María San Gil o Dolors Nadal. Y lo hago, lo digo sin tapujos, para pedir públicamente el voto a Rosa Díez y al partido que ella preside, Unión Progreso y Democracia o UPyD (www.upyd.es).

Por ello, hoy voy a dejar a un lado los matices, porque no es el momento. Utilizo esta tribuna que me proporciona Julián para dirigirme a todos aquellos que estamos cansados de que se mercadee con el Estado de Derecho, que se cuestione la integridad territorial, que se negocie políticamente con terroristas y que luego no sólo nos mientan sino que nos traten como débiles mentales. Me dirijo también a los que no quieren apoyar a una derecha metida de lleno en la caverna, que no entiende o no quiere entender la aconfesionalidad del Estado y que mantiene estrechas connivencias con grupos sociales muy conservadores, cuando no directamente reaccionarios. Me dirijo a todos los que se ven obligados a elegir entre lo malo y lo peor, entre el clericalismo y el adanismo, entre el dogmatismo confesional y la indigencia intelectual, entre Zaplana y José Blanco…

Os invito a que no os dejéis llevar por el desencanto, por el voto en blanco y la abstención. Os invito a ir a votar a UPyD, a dar la sorpresa en las elecciones, a dejar (una vez más) en ridículo a los sondeos, a obligar a los grandes partidos a que se plantee, de una vez, la reforma de la muy injusta ley electoral. No es el momento del desencanto, es el tiempo de la esperanza. Y la esperanza hoy tiene nombre de mujer: Rosa Díez.

Iván Ortega
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