Pero que animales que hay.

Me gusta mucho ver la serie de Física o Química, después del capitulo de la serie del día de ayer hubo un programa de televisión que me dejó a cuadros. Yo no me esperaba nada así. Es tal el egoísmo, la desinformación sexual, las moralinas clericales baratas, la irrespetuosidad, etc, que aquello era increíble que se concentrase todo en un plató de televisión. Vayamos caso por caso.

Un chaval que conocía las enfermedades de transmisión sexual confesaba alegremente practicar sexo sin condón con prostitutas, y lo decía con una alegría y chulería horrorosa. Para colmo de males anuncia que dejó embarazada a una chica, que esta le llamó y él la colgó el teléfono porque el problema no era suyo, sino de ella. Mejor no hago comentarios.

Otro chaval que decía conocer las enfermedades de transmisión sexual anunciaba que practicaba sexo sin condón con chicas vírgenes. Me quedé helado al escucharlo. Realmente el chaval no sabía de ETS. Según mi médico hay personas que sin mantener relaciones sexuales contrajeron la hepatitis C, que incrementa las probabilidades de padecer cáncer de hígado. Incluso gran variedad de papilomas no necesita de un contagio sexual. Las vírgenes con las que mantiene relaciones sexuales sin preservativo pueden contagiarle algo sin el saberlo.

Una chica, corta de entendederas, anunciaba que había tenido dos abortos con su novio, claro está no naturales. Y no por rotura del condón, sino porque nunca lo usa con él. Me quedé alucinado, 300 € o más un aborto y un condón menos de un 1 €, y ni por el bolsillo se la convencía. Ella no iba a cambiar su pensamiento.

Luego están los nenes bobos que se ve que les dieron un consejito en la parroquia y han llegado a la conclusión que ese consejo les hace ser mejores o superiores a otros. La forma de defender sus ideas era acusar a los demás de inmorales, de egoístas, de irresponsables, y además presumían de ser mejores que ellos, con abierta chulería y sin ahorrar en verdulería. Yo he conocido gente que no tiene sexo hasta el matrimonio y no hace de eso un estandarte o un estropajo con el que presumir o restregar en la cara de otro, simplemente es su decisión y es lo que piensa y me parece muy respetable. Pero estos eran una vergüenza que les enseñasen con tanto enfasis la moral sexual y con tan poco el significado de la palabra respeto. Tal vez a ellos habría que aplicarles el refrán aquel del “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”.

Estos de la moralina anunciaban las enfermedades que nunca se contagiarán, presumiendo y restregándolo. Se creían alejados de todo lo infeccioso. En fin, que se lo cuenten a un amigo mío que por dormir en casa ajena, en la cama que usualmente usa un amigo pilló ladillas. O a mi madre que pasó por una hepatitis vírica sin casi enterarse salvo por un análisis de sangre, que le dio transaminasas altas, y no por relaciones sexuales porque mis padres andan separados. En la vida hay que cuidarse no solo sexualmente, sino hasta incluso de no aburrir al sistema inmunológico.

Un padre (ultra conservador) anunciaba que trataba la sexualidad con sus hijos (de menos de ocho años), que sus hijos no se convertirían jamás en la escoria que veía en el programa, y que si alguno de esos chavales fuera sus hijos se iban a enterar. Me hace gracia, porque son precisamente ese tipo de padres, los que todo quieren controlarlo, los que pierden en primer lugar la comunicación fluida con sus hijos, y después de esto, son también justamente aquellos que guiados por su orgullo expulsan a los hijos fuera de casa cuando no les salen ranas. También son estos mismos padres los que engendran y crían a los rebeldes y a los niñatos. Presumiendo de omniscientes, de saber todo lo que hay que hacer (como si ellos tuvieran el manual del perfecto padre), que sus hijos no se convertirán en lo que tienen enfrente, etc, ¿Cuántos casos iguales en alumnos y compañeros he visto ya?

El programa contaba con un técnico informático en el plató impresentable, que seleccionaba los peores correos electrónicos y que intentaba restarle seriedad a un tema de enorme gravedad, y sembraba el plato de un cachondeo repugnante y obsceno.

A mi me parece la cosa muy seria, y es que el programa no lanzabba ni un mensaje preventivo a la juventud que sin duda se habría quedado a ver el programa tras la serie de Física o Química.

Lo que mas eché en falta en ese programa fue un término medio, solo había posturas extremistas, y los extremos se ofendían entre si, e insultaban. Los de la moralina eran tan malos como los libertinos, tan ingenuos como los libertinos, y en definitiva tan bobos, no servían como voz de la prudencia porque con sus insultos se desacreditaban enseguida y además carecían de formación y conocimientos para contestar. Solo sabían restregar su moral como un estropajo, generar carcajadas y arcadas en sus opuestos.

Hay que agradecer a la presentadora Patricia Gaztañaga (la del Diario de Patricia) un programa más de los suyos, o sea, impresentable e irresponsable. En su querido (por ella) programa aquel del Diario de Patricia bien se le colaron desde pedófilos hasta asesinos pasando por maltratadores. En este no iba a ser menos. Ella sigue queriendo pasar por buena, que sin duda como persona lo será porque eso lo parece, como presentadora y moderadora sigue sin dar la talla, y sigue demostrando que en sus programas ella es la que los presenta al principio y después es simplemente un cero a la izquierda.
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